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Homenaje a Chapecoense

Festejando la clasificación para la final. Hace tan solo 5 días.

No sé porqué, pero la tragedia de Chapecoense me ha dejado mal todo el día. Ello no significa que no me importen otras desgracias que ocurren con mayor frecuencia de las que somos capaces de reconocer (y asimilar), pero esta me dolió mucho. De hecho, me siento fatal mientras escribo estas líneas, aunque bien como humilde homenaje, bien como desahogo propio, siento la necesidad de expresar lo que siento. Lo único que espero es no ser demasiado torpe con ello, así que allá vamos...

La primera vez que leí o escuché algo sobre el Chapecoense fue en 2013, creo que a través de Alberto Zaragoza (@Albertigues) y Rodrigo Lacal (@RodrigoLacal), colegas con los que comparto la pasión por el fútbol brasileño. Ellos son más conocedores que yo, por eso sabían de las peripecias de los clubes humildes que pueblan los múltiples estaduales que dan acceso a la Serie D. Así, cuando les leí que sería maravilloso que Chapecoense ascendiera fue el primer y único año que disputaron la categoría de plata, el mencionado 2013.

Nunca habían llegado tan alto. De hecho el club nace como una fusión de otras dos entidades menores de la ciudad a mediados de los 70. Durante las siguientes décadas sus mayores éxitos fueron tres campeonatos catarinenses, un clásico bastante modesto dentro del gigantesco mundo que supone el fútbol brasileño. Así, si hace apenas un lustro se estrenaban en la C, en tan solo una temporada alcanzarían la B, necesitando el mismo lapso para conseguir un sorprendente ascenso a la A donde se encontrarían con rivales míticos como Palmeiras, Santos, Flamengo, Grêmio, etcétera.

La gesta de por sí ya era memorable, algo que ni los más viejos del lugar olvidarían. Como era previsible la máxima categoría se les iba a hacer muy dura. Comenzaron mal, aunque poco a poco fueron tomando el pulso competitivo hasta llegar a final del curso con opciones de salvación. Tal fue la remontada que prácticamente a falta de dos jornadas para la conclusión del Brasileirao obtuvieron la salvación tras derrotar a mi Botafogo. Recuerdo mi estupefacción y sufrimiento ese día, ya que ni ante un equipo así fuimos capaces de dar la cara.

El premio llegó con la clasificación para la Copa Sudamericana del año siguiente. Superaron tanto a sus compatriotas del Ponte Preta como al histórico Libertad paraguayo. Después les apearía el poderoso River Plate (vigente campeón continental por entonces), a la postre semifinalista del torneo. Ese 2015 consiguieron salvarse de nuevo, esta vez con un poco más de margen, así como otra oportunidad para disputar una copa internacional.

Novenos en el Brasileirao 2016 que está a punto de concluir, de no haber perdido contra el campeón Palmeiras aún conservarían opciones de disputar la Copa Libertadores del año que viene. Sin embargo ninguna alegría era mayor que lo que les debía esperar al llegar a Colombia. En silencio, fueron superando etapas en la Copa Sudamericana hasta alcanzar una final a todas luces inesperada por la cual batieron por el camino a Cuiabá, Independiente de Avellaneda, Júnior de Barranquilla y San Lorenzo. 

La pasada noche 81 personas salieron desde Bolivia dirección Medellín, Colombia, adonde les esperaba Atlético Nacional para la ida de la final. Casi todas las personas que iban en el avión fallecieron, desde pilotos, azafatas, periodistas, directivos y deportistas, con tan solo 5 supervivientes, de los que ya ha perdido la vida también Danilo, uno de los porteros que aún respiraba cuando llegó al hospital. Muchas familias y amigos han quedado destrozados, ellos son los más afectados sin duda. Pero el efecto multiplicador y de llamada que tiene este deporte, su identificación social, ha hecho que los 210.000 habitantes de Chapecó, en Santa Catarina, se encuentren consternados en estos momentos en que los que portaban su ilusión por obtener su primer título grande se marchan para siempre al cielo como campeones de nuestros corazones. 

Forza, Chapecoense.

Un paso atrás, un paso adelante

Alegría y decepción, todo en una misma imagen.
Hoy todos tienen en boca la victoria deportivo-social-política de México en suelo estadounidense, un país en el que no vencía a sus adversarios desde hace cuatro décadas en el marco de las eliminatorias mundialistas. Es un triunfo que hace feliz a mucha gente, incluido este redactor. República Checa parece espabilar, Polonia prosigue por su buen camino con un claro triunfo en Rumanía mientras Inglaterra venció sin problemas en Wembley a Escocia, en otra edición de un clásico cada vez más descafeinado. Aún resuenan los ecos del sorprendente triunfo peruano en Asunción goleando a una (ya no) siempre segura Paraguay, aunque es Argentina la que se relame de sus heridas ante el varapalo encajado ante Brasil. Por su parte, Libia y Túnez abrieron fuego ayer en África con victoria tunecina. Pero estas no serán nuestras historias de hoy, ya que nos centraremos en dos encuentros quizá no tan llamativos, aunque no por ello menos importantes.

ARMENIA 3 MONTENEGRO 2
Muchos palos se habían llevado los armenios hasta ahora a tenor de sus anteriores encuentros en la fase clasificatoria. No realizaron mal papel en las visitas a Dinamarca y Polonia, cayendo en ambos casos por la mínima ante selecciones superiores. Sin embargo el 0-5 encajado en casa ante Rumanía parecía certificar el fin de una época breve mas intensa en la que todos en el país caucásico soñaron no hace tanto con lograr el pase a un gran torneo. Ayer, para más inri, recibían a un líder que persigue ese mismo sueño desde hace aún más tiempo, habiéndolo rozado ya en varias ocasiones. 

El primer tiempo fue un monólogo montenegrino. Esperando atrás a su rival, el conjunto balcánico lanzaba contras muy directas que surtían efecto en la zaga local, a menudo superada por sus propias carencias. De este modo se llegó al descanso con 0-2 merced a los tantos de Kojasevic y Jovetic. Nada fuera de lo normal, pues el colista seguiría siéndolo a la vez que el líder afianzaría aún más su posición.

Algo debió suceder en los vestuarios del Vazgen Sargsyan Republican Stadium, ya que Armenia regresó de los mismos con un espíritu renovado de lucha que pronto les hizo recortar distancias mediante Grigoryan, que culminó una buena jugada colectiva. El duelo transcurrió durante un buen rato en una calma tensa, conocedores ambos equipos de lo que cambiaría todo si volvía a darse un tanto. Y sucedió, pues a los 74' de juego Haroyan aprovechó un lamentable error del portero visitante para igualar el marcador. Eso sí, Montenegro gozó de una ocasión inmejorable para recuperar el terreno perdido cuando Jovetic recortó al arquero Belgraryan y...  Mkoyan le sacó el chut bajo palos. El golpe definitivo llegó sin tiempo para reaccionar, de la manera más cruel. Con todo el pescado vendido, un latigazo lejano de Ghazaryan (al más puro estilo Schwarzenbeck) dio un triunfo memorable al conjunto armenio. Esta por ver cómo reacciona Montenegro, pero a su traspiés hay que sumar las victorias de sus rivales por la clasificación, Polonia y Dinamarca.



HONDURAS 0 PANAMÁ 1
Unas horas más tarde, del otro lado del charco, daba comienzo el Hexagonal en la CONCACAF. Como ya mencionamos antes, México derrotó 1-2 a USA, llevándose también una alegría el combinado costarricense ya que se impusieron 0-2 ante Trinidad y Tobago. La competencia daba comienzo en San Pedro Sula, con Honduras, bien experimentada en estas lides, recibiendo a una Panamá que lleva años intentando dar un golpe que nunca acaba de llegar.

Una liguilla tan igualada exige hacer de la casa propia un fortín, intentando arañar fuera algún punto que permita soñar con ubicarse entre los tres primeros (clasificación directa) o alcanzar al menos la cuarta posición que permita una nueva oportunidad en la repesca intercontinental. Por ello resulta tan chocante lo que acaeció ayer, por extraño y poco habitual. Honduras y Panamá ya se enfrentaron dos veces en suelo hondureño en la pasada eliminatoria (se encontraron en dos fases diferentes), con saldo favorable para La Marea Roja, que fue capaz de arrancar cuatro puntos de seis posibles.

Una vez más, el país catracho volvió a dar suerte a Panamá. A los 20 de juego una falta en la frontal permitió a Escobar adelantar a los suyos sirviéndose de un error garrafal de la barrera. Hasta ahí, y también desde entonces, los hombres de Jorge Luis Pinto fueron superiores a los de su compatriota el ''Bolillo'' Gómez (ambos colombianos) sobre el césped, aunque nunca pudieron agitar de nuevo el marcado pese a las muchas ocasiones de las que gozaron. También tuvieron algunas los panameños en varias contras muy claras que no supieron o no pudieron culminar, aunque qué duda cabe que poco les debe importar eso ahora tras llevarse tres puntos tan importantes.


Su siguiente reto será frenar a México la noche del próximo martes, un envite al que los dos seleccionados llegan con el ánimo por las nubes. Por su parte, a Honduras le queda luchar por recuperar el terreno perdido en casa ante Trinidad & Tobago. Suena duro decirlo, pero un nuevo traspiés de cualquiera de los dos comprometerá bastante su situación apenas en la segunda jornada, si bien así es la salvaje competencia en la CONCACAF.

Campeones un 26 de octubre

Ayer dos equipos se proclamaron campeones de sus respectivas Ligas, el Astana mantuvo su dominio de las últimas temporadas en la Liga de Kazajistán y el Malmö hizo lo propio en la Allsvenskan.

Al Astana le valía un empate en su visita al Okzhetpes y eso fue lo que logro, un empate a cero que le da el titulo a falta de una jornada. Es su tercer titulo liguero consecutivo aunque este año el Kairat Almaty no se lo ha puesto nada sencillo, el equipo que tiene en sus filas a jugadores como Arshavin, Tymoshchuk, el español Cesar Arzo y el goleador marfileño Gohou peleó hasta el final pero pago caro su flojo inicio de Liga. Por el contrario el Astana ha sido más regular y ha comandado la Liga desde el inicio, en el tramo final supo administrar su ventaja a pesar de perder sus últimos dos duelos ligueros ante el Kairat Almaty.

El Astana se ha vuelto un habitual en las competiciones europeas haciendo valer el factor campo, la temporada pasada alcanzó la fase de grupos de la Champions League y no perdió en el flamante Astana Arena ni contra el Galatasaray, el Benfica o el Atlético de Madrid, mostrándose como un equipo muy incomodo y bien organizado defensivamente. Esta campaña está disputando la fase de grupos de la Europa League tras caer en la previa de la Champions ante el Celtic en una eliminatoria muy igualada, y tampoco ha perdido como local.

Se trata de un club muy joven, fundado en 2009 con el objetivo de ser el dominador del fútbol kazajo y de la mano del entrenador búlgaro Stanimir Stoilov lo está consiguiendo. Tiene la mejor defensa del campeonato y algunos extranjeros de cierto nivel como los serbios Maksimovic y Despotovic, el ghanés Twumasi, el congolés Junior Kabananga o el colombiano Roger Cañas.

Al Malmö le han sobrado dos jornadas tras vencer ayer por 0-3 al colista Falkenbergs y aprovecharse de la derrota del Norrköping en campo del Elfsborg por 2-1. Tras la sorprendente derrota del pasado sábado por 0-3 ante el Ostersunds, el Malmö se presentaba al partido de ayer con muchas bajas pero no tuvo problemas ante el peor equipo de la categoría, al minuto ya ganaba con gol del noruego Berget y a los 20 minutos el joven Svanberg hacia el 0-2, en la segunda parte completo la victoria con el tercer gol obra del delantero Jeremejeff, incluso se permitió el lujo de fallar un penalti por parte de Berget. No hubo nada de emoción durante el partido y cuando se confirmó la derrota del Norrköping hubo invasión de campo por parte de los hinchas del Malmö al final del choque.

Tras un inicio algo titubeante el Malmö pronto se asentó en la zona noble y ha sido líder en la mayoría de las jornadas, haciendo buenos los pronósticos que lo consideraban el gran favorito al titulo al disponer de la mejor plantilla. En el mercado veraniego perdió a su goleador islandés Kjartansson que fue vendido al Maccabi Tel Aviv, curiosamente a pesar de llevar muchas jornadas sin jugar sigue siendo el máximo goleador del torneo con 14 goles, pero su sustituto Jeremejeff ha cumplido bastante bien.

Su grandes rivales han sido el Norrköping y el AIK. El actual campeón tuvo más salidas importantes en verano que sus rivales, como las de Kujovic (Gent), Traustason (Rapid Viena) y Nyman (Braunschweig), debilitando bastante al equipo y en el tramo final lo ha pagado. Su derrota por 1-2 hace unas pocas jornadas ante el Malmö acabó inclinando la balance definitivamente. Mientras el AIK que ha hecho una gran segunda parte de la temporada tras un mal arranque, perdió sus remotas opciones al titulo al perder el lunes en campo del Göteborg por 1-0, destacar al jovencísimo delantero Alexander Isak que con 17 años ha sido la sensación de la temporada.

Las grandes decepciones del Malmö este año se las ha llevado en la Copa sueca que es su competición maldita, no la ganan desde 1989, y este año perdieron la final de la edición 2015/16 ante el Hacken por penaltis jugando en su propio estadio, esfumándose además la última opción para jugar competición europea esta campaña, y en la actual edición  cayeron eliminados en segunda ronda de manera sorprendente por el Landskrona que milita en la 3ª división.


Con este nuevo título de Allsvenskan el Malmö ha ganado tres de las últimas cuatro ediciones (también venció en 2010), completando un claro dominio en la Liga local. Además ha disputado la fase de grupos de la Champions League en la 2014/15 y 2015/16, y ese será otro gran objetivo para el año próximo. 

Milán se rebela ante el déspota

Locatelli, feliz por su tanto.
Algo se rompió hace diez años cuando se destapó el Calciopoli. La Serie A perdería prestigio, poderío deportivo y económico para no volver a recuperarse del varapalo hasta el momento. Desde aquel momento han ganado un par de Champions por ninguna Europa League. No mucho antes atemorizaban al Viejo Continente con el brillo de sus estrellas, sus defensas impenetrables, la intimidación de la Vecchia Signora en el vetusto Delle Alpi, el miedo que infligía San Siro, el temblor que provocaban no ya lombardos, piamonteses o laziales, sino también un Parma o Sampdoria de la vida. Ahora solo queda la Juventus.

Los bianconeri son los vigentes campeones. Como el año anterior. Y como el otro. Y así desde que el 2012 recuperasen el cetro tras seis años en Milán, con un descenso de categoría de por medio, pero también con una catarsis que les ha llevado a convertirse en un modelo de gestión ejemplar e intachable, el molde sobre el que edificar el fútbol italiano del Siglo XXI, algo en lo que sus rivales siguen a la cola. Esto, cuya parte deportiva está claramente estructurada en un plan muy conciso y estudiado, les lleva a ganar sí o sí, por inercia, por calidad o por incompetencia del resto.

Todo esto viene a colación porque hace unas horas han vuelto a visitar San Siro, como el mes pasado. Aquella vez cayeron ante el Inter con el verano tocando a su fin. En esta ocasión, ante un Milan que estos años negros atraviesa una crisis aún peor que la de su rival ciudadano (que ya es decir), comandado por Vincenzo Montella, que está llevando muy dignamente a una plantilla hecha de remiendos a situarse a tan solo dos puntos del liderato del campeonato.

Sí, el Milan cuyo once probablemente no tendría ni a uno solo de sus integrantes entre los suplentes de esa misma institución hace una década (el equipo de los Seedorf, Pirlo, Kaká, Maldini, etcétera), batió al gran ogro nacional, a esa nave que parece inalterable, gracias al buen trabajo colectivo coronado por el aplomo de un sensacional Donnarumma bajo palos y por el descaro de Locatelli, héroe con su golazo de una victoria que no lograban los rossoneri ante los de Allegri desde hace años. Dos niños que hoy son la esperanza de un futuro mejor, algo que anhelan ambas vertientes en una ciudad que necesita volver a sentirse futbolísticamente importante, y que desea el Calcio con todas sus fuerzas para que el esplendor del pasado vuelva de su mano.


Por cierto, ese par de Champions que han alzado los clubes italianos desde 2006, aquellas que mencionaba al principio de este artículo, las lograron los dos alicaídos gigantes milaneses. Cualquier otro tiempo fue mejor para ellos, si bien su orgullo no se cuestiona.

Un gran Palmeiras se acerca a su sueño

Felicidad ante un triunfo laborioso
Más de una vez hemos tenido que hablar en el Café estos últimos años de los altibajos del histórico cuadro paulista, alternando desde que comenzase este siglo un par de dolorosos descensos con otras tantas Copas do Brasil (de hecho son los vigentes campeones) y algunas clasificaciones para la Copa Libertadores. Pero cuando un club es tan grande como lo es el Verdão solo los títulos más importantes colman la satisfacción de jugadores e hinchada. 

Por eso en esta ocasión, tras 22 años sin hacerse con el Brasileirão, Palmeiras aprieta con todo para volver a coronarse campeón nacional, pudiendo de paso desmarcarse de Santos como institución con más ligas en todo Brasil. Invictos en liga desde que cayeran derrotados ante Botafogo en julio, los hombres de Cuca no bajan el ritmo conscientes de lo esencial de cada punto, especialmente ahora que tras imponerse anoche a Santa Cruz ya restan tan solo 10 jornadas. La ventaja, eso sí, no les permitirá muchas alegrías.

El choque fue especialmente bonito e intenso, repleto de alternativas pero con el líder llevando siempre la iniciativa tanto en el juego como en el marcador. Tras varios intentos infructuosos, Zé Roberto adelantó al Verdão con una preciosa vaselina apenas sobrepasada la media hora de juego. Su primer tanto este curso sirvió para que los suyos se marchasen con la victoria parcial al descanso. Al regreso de vestuarios, Santa Cruz se entonó consciente de que otra derrota les pondría muy complicada la salvación. Así, Arthur igualó con un golazo a los 56' para algarabía de la torcida local.

Era un palo duro, sobre todo porque Palmeiras había tenido ocasiones suficientes para sentenciar a esas alturas. Por tanto, tocaba remar de nuevo. Gabriel Jesús, muy activo toda la noche, lo intentó de todos modos sin fortuna. Sin embargo sus desequilibrios propiciaron la ocasión para que Leandro Pereira remachase a placer el 1-2. Los locales no se vinieron abajo, aumentando la intensidad para colocar de nuevo las tablas poco después al transformar Grafite un penalti cometido sobre Arthur.

No obstante si algo está marcando la diferencia entre este equipo y sus perseguidores es su fortaleza mental. Volvieron a arremangarse, pelearon como si nada de lo anterior hubiera sucedido, y llegó el gol como recompensa por medio de Roger Guedes. La victoria ya era suya, quedando el título un pasito más cerca. Si lo consiguen, nunca olvidarán noches como esta.



Su principal perseguidor es Flamengo, que había vencido 8 de sus últimos 9 encuentros en el campeonato (empatando únicamente ante el propio Palmeiras), pero unas inapropiadas tablas en su visita al São Paulo les colocan a tres puntos de la cabeza. Ello sumado a la sorprendente derrota (y eliminación) en casa ante Palestino por la Copa Sudamericana el pasado miércoles abre una brecha en un acorazado que parecía inalterable. Resolver las dudas permitirá saber si continúan en la pugna o les afecta anímicamente los dos traspiés consecutivos. Reseñar que su calendario es durísimo, especialmente en comparación con el de sus rivales.

El tercero en discordia es Atlético Mineiro, que llega embalado a la recta final aunque lastrado respecto a sus adversarios dada su irregularidad a domicilio. A su favor tiene que recibirán tanto a Palmeiras como a Flamengo a pocas jornadas de la conclusión, por lo que si mejoran sus prestaciones a domicilio puede que esos 5 puntos en las 10 jornadas restantes no supongan mayor problema.

Sea como fuere, la recta final del Brasileirão promete emociones fuertes un año más, con los tres grandes mencionados en la pugna por el título, la pugna entre Santos y Fluminense por la cuarta plaza (At.Paranaense, Corinthians y Botafogo lo tienen algo más lejos aunque no imposible) así como la apasionante pelea por la salvación, algo que parece alejársele cada vez más a América Mineiro y a Santa Cruz, toda vez que Internacional, Cruzeiro y São Paulo no deberán confiarse para evitar un doloroso descenso.

Los mejores y los merecimientos

El concurso de Williams fue determinante ante Bélgica
Tres encuentros restan para concluir la Eurocopa 2016 después de que Francia destrozase contundentemente los sueños islandeses de la mano de su pléyade de estrellas. ¿Han llegado a semifinales las 4 mejores selecciones del continente? En las copas, dado su desarrollo en el que sorteos y cruces determinan 'finales adelantadas' y que cenicientas puedan llegar lejos, no siempre es así. Sin embargo, que no sean los mejores no significa que no lo merezcan. ¿Ha hecho méritos para eliminarles alguna de sus rivales? ¿Han sido superiores o desafortunados? ¿Debemos lamentar la ausencia de algún gran combinado europeo? Acaso la apasionada sobriedad italiana, el desembarco vikingo islandés, el atractivo del vértigo polaco. Todos ellos podían haber sido justos semifinalistas, pero no más que aquellos que ya están.

¿Portugal? Esto se trata de sobrevivir. No han ofrecido ninguna exhibición, pero a su modo han entretenido con su talento desordenado y salvaje. Su primera fase fue un continuo despropósito sobre como generar mucho para obtener muy poco. Austria, Islandia y Hungría sufrieron su asedio, aunque únicamente los húngaros encajaron varios tantos lusos en un día desesperado. Con ello solo les dio para empatar en la única tarde no aciaga de Cristiano Ronaldo de cara a puerta. Pero ahí están, sobreviviendo a una fase de grupos peligrosa, a una Croacia que se iba a comer el mundo (dolorosa decepción) y a la mejor Polonia desde hace tres décadas. 

Ahora se enfrentarán a Gales. Enorme equipo, mayúsculo teniendo en cuenta el nivel de la plantilla así como el origen de la mayoría de sus integrantes. Williams es un cumplidor que lucha a destajo, Ramsey manda con una jerarquía que pocas veces aporta en su club, Hennessey se muestra casi infranqueable, Joe Allen evoca a sus mejores tiempos en el Swansea, Robson-Kanu, ya sin equipo, se muestra como un goleador despreocupado; y por último está Gareth Bale, líder, estandarte absoluto de algo irrepetible. Tanto, que Gales en su debut ya ha igualado la mejor marca de cualquier selección británica en su historia (Inglaterra en 1996). Es difícil que superen lo logrado (tampoco parecía sencillo apear a la irregular Bélgica), pero mucho más complicado ha sido llegar hasta aquí. Con todo por ganar, se dejarán el alma ante Portugal.

Del otro lado los alemanes por fin pudieron superar a Italia en un gran torneo de selecciones. Lo hicieron con lo justo, en los penaltis, tras estar en la cuerda floja dependiendo más de los incomprensibles lanzamientos de Zaza o Pellé así como la inspiración de Neuer. Para ellos se aplica lo mismo que para los transalpinos: eliminarles es jodidamente complicado, casi independientemente del momento por el que pase el equipo, de la coyuntura del talento, de lesiones o maldiciones. Su marca histórica es tan poderosa que siempre van a competir, sean Baggio, Matthaüs, Giaccherini o Khedira quienes vistan esa zamarra. Decíamos pues que la campeona mundial sigue adelante. No han brillado, pero la cantidad y calidad de recursos que lucen, además de su extraordinario carácter ganador, les convierten en el favorito número 1.

Solo Francia puede discutir la última afirmación, aunque aseverar esto me parece muy atrevido. A veces ciertos intangibles pesan mucho en el deporte. Por ejemplo: Francia ha ganado en casa los dos últimos torneos que ha organizado (Euro 84 y Mundial 98), dejándose llevar en volandas por su entusiasta público. De mediocampo hacia arriba tiene argumentos irrebatibles, pese a Giroud. Su punto débil es una zaga que sostienen el vigor de Rami y un por ahora correcto Koscielny, pero que ha dejado lagunas breves aunque terribles en todos los encuentros disputados por Les Bleus hasta el momento. Me cuesta imaginar que puedan frenar a los Mario Gómez, Müller, Draxler o Kroos, aunque en fútbol nunca se sabe, y Francia de local es capaz de todo.


Para concluir una imagen que nos habla de lo que es Islandia: la fusión entre jugadores e hinchas, todos a una para disfrutar de la fiesta del fútbol. Porque no se confundan, esto es lo mejor del deporte, no esos descerebrados hooligans (da igual su nacionalidad) que se aprovechan del fútbol para dar rienda suelta a la violencia. Gracias Islandia por la ilusión y por la lección. Sois grandes.