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I Torneo de Navidad Café Fútbol: deporte y amistad.


No hace falta estar en Navidad para vivir feliz ni para disfrutar con la fantástica mezcla entre deporte y amistad. Pero no es menos cierto que tan señalado periodo del año potencia los sentimientos, alegra el alma (en la mayoría de los casos), realza las relaciones afectuosas y también es buen momento para darle un tono festivo a la practica deportiva. Si en Inglaterra tienen el Boxing Day o en el barrio madrileño de Vallecas la carrera de San Silvestre, en Arroyo de la Miel, la tierra en la que se crió el madridista Isco, nos hemos juntado unos amigos de la zona para disfrutar el que hemos bautizado como I Torneo de Navidad Café Fútbol.

Quizá nuestras responsabilidades diarias, aquellas que implica la vida adulta, nos impiden no solo tener tiempo para el ocio, también para poder escribir como antaño hacíamos en el Café. Seguimos siendo muchos editores pero rara vez gozamos de algún momento para investigar, inspirarnos, poder realizar un artículo digno de este espacio en el que unos desconocidos se juntaron por primera vez en abril de 2006 para hablar sobre fútbol de un modo diferente al que se trata en los medios. Menos tiempo decíamos, pero rascamos de donde es posible para ver algún que otro partido, o en casos como este, para disputarlo.

Asì que se preparò un triangular de fùtbol sala que disputamos el pasado martes 22, con la particularidad de disputar el torneo a doble vuelta en partidos de quince minutos. Un color por equipo: rojos, oscuros y blancos. El equipo blanco comenzò fuerte, adelantàndose 2-0 gracias a su buen hacer ademàs del acierto de Cani y Josè, cuyos golazos resultaron imparables. El equipo rojo no se dio por vencido pese a la evidente adversidad. Le costaba llegar pero lo intentaba con ahìnco. Asì, a falta de cuatro minutos para la conclusiòn, Rubèn recortò distancias definiendo bien en el mano a mano. Ello aumentò la intensidad de un choque àspero, de alternativas en el juego aunque con pocas ocasiones. Hasta que en el tramo decisivo una vez màs Rubèn recuperò un balòn en la banda derecha que le permitiò la ocasiòn de empatar, oportunidad que no desaprovechò para alegrìa de los suyos.


Los blancos permanecieron sobre el terreno de juego para encarar a los oscuros, que debutaban. La frescura de estos contrastaba con el agotamiento de su rival, fastidiado por el empate anterior pero màs caliente que ellos. El duelo, disputado de poder a poder, parecìa augurar una victoria de los debutantes, que generaban peligro constante si bien erraban de cara a puerta. Los blancos, màs incisivos, lograron una victoria que les colocò lìderes, resarciendo el mal sabor de boca del primer choque. Otra vez Cani habìa resuelto.


Heridos en su orgullo, los negros salieron a por todas ante los rojos. Aùn asì, Rubèn no tardò en abrir el marcador para los suyos. Eso sì, poco durò la alegrìa roja, ya que primero Javi, haciendo gala de su indiscutible calidad con la zurda, y posteriormente Fran (o Manuel, tras varios dìas la memoria le falla a este cronista) dieron la vuelta al marcador. Echando cuentas, estaba siendo mal negocio para un equipo rojo que no podìa permitirse tropezar de nuevo, una tesitura en la que tambièn se encontraba su adversario. Sin embargo, aùn quedaba mucha tela que cortar. Juanmi e Ismael se hicieron dueños del esfèrico, empujando hacia delante a un equipo que reaccionò con gallardìa para volver a poner patas arriba el duelo. Primero, con otro tanto de Rubèn para empatar. Luego, con gol de Domingo tras asistencia del propio Rubèn, colocando un esperanzador 3-2 para los rojos. En el reverso, la decepciòn para los oscuros, que a punto de finalizar la primera vuelta no sumaban ningùn punto. Aunque en fùtbol hasta el pitido final nada està decidido. Lo  parecìa ante el dominio rojo, pues la pelota y las llegadas eran suyas, pero un contraataque mal defendido finalizò en un golazo de Javi para el 3-3 definitivo cuando el encuentro tocaba a su fin. Satisfacciòn para unos, decepciòn para los otros. Y alegrìa blanca, pues al tèrmino de la primera ronda acumulaban 4 puntos, por 2 de los rojos y uno de los negros.



Sin tiempo para calcular ni lamentarse dio inicio la segunda rueda. Esta vez los rojos salieron con el colmillo màs afilado que nunca. Pese a la amenaza que suponìan Sergio y Cani, la gran labor de Manu en la presiòn asì como de Juanmi en la recuperaciòn permitiò a su equipo soltarse en ataque, donde pronto llegaron dos nuevos goles del enrachado Rubèn. Entre su fiereza y el control de un Ismael que bailaba con el esfèrico llegò un nuevo tanto rojo que dejaba el parcial en 3-0, asì como el liderato màs cerano. Pero Cani, aprovechando un desbarajuste defensivo, redujo distancias para devolver la esperanza a los suyos. No quedaban demasiados minutos aunque quizà sì los justos para salvar un punto. La presiòn alta del cuadro blanco conllevaba riesgos que debìan asumir si querìan tener una oportunidad para salvar los muebles. Empero, un pase en profundidad de Manu sorprendiò a la zaga blanca, llegando el esfèrico a un Domingo que no perdonò ante Carlos para establecer el definitivo 4-1 con el que los rojos asaltaban el liderato.

El quinto era un partido eliminatorio. Los blancos necesitaban vencer y esperar, mientras a los negros no les quedaba otra que ganar como fuera, o en el peor de los casos empatar para luego vencer el ùltimo partido, igualar todos a 5 puntos y que el average definiera el torneo. Demasiados rompecabezas con lo que ambos tenìan por delante: un duelo a cara de perro en el que el perdedor se despedirìa irremisiblemente de sus posibilidades. Nuevamente volviò a verse una contienda equilibrada. El equipo oscuro parecìa estar mejor, gozando Manuel de una buena oportunidad que se marchò fuera por poco. Antonio encontrò a Sergio en buena posiciòn aunque èl tampoco pudo definir ante Perdi. Hasta que Manuel acertò para adelantar al equipo oscuro, un gol que reactivaba sus chances, màs aùn cuando apenas restaban 5 minutos para la conclusiòn. Pero un error fatìdico del propio Manuel sirviò en bandeja el empate para Josè, que listo y veloz acertò para colocar el 1-1. Animados ante la pronta reacciòn, los blancos fueron a por todas en el tramo final, logrando dos nuevos goles para llevarse un 3-1 que les colocaba lìderes a la espera de lo que sucediera en el choque final.


Para decepciòn general no hubo mucha disputa en el ùltimo envite. Al equipo oscuro le afectò psicològicamente el haberse quedado sin posibilidades matemàticas. Jugaban por el honor, que no es poco, pero los dos tempraneros goles de Rubèn (uno de ellos tras una fantàstica asistencia de Domingo) acabaron con su resistencia anìmica. Asì, llegaron màs tantos de Ismael, Manu y un doblete de Juanmi (uno de penalti) ademàs de un tanto en propia puerta para culminar la fiesta roja, proclamàndose asì campeones con una gran alegrìa final, con Rubèn como màximo goleador y la primera ediciòn del torneo navideño del Cafè en sus vitrinas.


Lo màs importante sin embargo no fue quien venciera si no el buen ambiente en general, lo bien que lo pasaron los participantes y la cerveza con la que brindamos al final deseàndonos unas Felices Fiestas, ya que este grupo de amigos que se reùnen semanalmente para dar rienda a su pasiòn se separarìan durante el receso navideño para disfrutar con sus familias y descansar. Gracias a todos por estar, y por ser como sois. Nos vemos en 2016.

Cruel muerte en la orilla

Las eliminatorias a 180 minutos, dos partidos, a veces ofrecen un desarrollo que arrojan dos merecidos ganadores, si bien es tan solo uno el que avanza dejando al otro con la miel en los labios. En ocasiones se trata de dos choques igualadísimos, con un alto nivel táctico, técnico e incluso de diversión para el aficionado. No fue así en esta ocasión, en que cada uno hizo méritos en su casa para alzarse con la victoria final. Si en la ida Tigres pareció sentenciar al derrotar a Pumas por 3-0, en la vuelta los universitarios lograron igualar el marcador global en una exhibición de fútbol y tesón, llevándose el choque a una prórroga que culminó sus emociones en una infartante tanda de penaltis.

No obstante no se trataba de un cruce cualquiera. Era la final del fútbol mexicano, siempre tan apasionante como imprevisible. Sobre todo, porque tras las dos últimas actuaciones de los Pumas (duras derrotas 1-3 ante América sufriendo ante 9 hombres y en la mencionada ida de la final) pocos podían esperar una reacción así ante un cuadro teóricamente superior. Pero esto es lo bello del fútbol, que a veces te deja boquiabierto, con duelos para el recuerdo como este. O para el olvido, según seas hincha de uno u otro, ya que ¿es mejor perder la final tras morir cruelmente en la orilla o haber caído de forma indiferente tras la goleada de la ida? Sea como fuere, hoy el aficionado puma experimentará una mezcla de orgullo y amargura.


Tigres festeja in extremis su cuarto título de campeón nacional (segundo este siglo), cerrando un 2015 magnífico en el que alcanzó la final de la Copa Libertadores, donde cayó ante River Plate.

Fernando Prass devuelve la gloria a Palmeiras


Las últimas horas trajeron emociones desbordadas en tres de los países futbolísticamente más importantes del cono sur. El choque de ida de la final de la Copa Sudamericana se disputó en Buenos Aires, donde el sorprendente Huracán empataba sin goles en casa ante Independiente de Santa Fe, que podrá confirmar su favoritismo en Colombia. Eso sí, los quemeros lograron hace un año la Copa Argentina aún estando en segunda, ascendieron y en la actual edición no solo están imbatidos, sino que lograron apear en semifinales al vigente campeón tanto del torneo como de la Libertadores, River Plate. O sea que el choque de vuelta promete muchas emociones. Además en La Serena se dilucidó la Copa de Chile, con la U derrotando a Colo Colo en la tanda de penaltis gracias al lanzamiento convertido por el guardameta Johnny Herrera

No obstante, sin pretender hacer de menos los dos fantásticos duelos mencionados anteriormente, el mejor envite se vivió en el Allianz Parque de São Paulo, donde Palmeiras y Santos se enfrentaban en otra edición del Classico da Saudade, en esta ocasión en el marco de la vuelta de la final de la Copa de Brasil. Con ventaja para los santistas tras el 1-0 de la ida, el partido en casa del Verdão tenía ritmo pero faltaba ese gol que acabase de romper la final. Ni unos lograban igualar el global ni los otros poner más tierra de por medio. Pero a la hora de juego la hinchada estalló cuando Dudu abrió el marcador para el Palmeiras culminando una buena acción colectiva.

Con todo igualado cualquier acción podía decidir el título. Tras un tramo tenso se llegó al desenlace en los últimos minutos. Una jugada ensayada a balón parado llevó el balón a Víctor Hugo, que en su intento de remate asistió a Dudu, que remachó a la red el 2-0. El tanto supuso el éxtasis para los suyos, reflejándose a la perfección en una bonita (pero también peligrosa) celebración del atacante abrazado a su torcida. Todo era felicidad, pero ni Santos ni el gran Ricardo Oliveira se iban a rendir tan facilmente. De hecho, el experimentado delantero anotó el 2-1 apenas un par de minutos más tarde, helando a la hasta entonces ferviente afición del Verdão. Sin que nadie pudiera desnivelar nuevamente la final, el global de 2-2 llevó a la conclusión del partido. La tensión se elevaba, solo once metros separarían la decepción de la gloria.


Lo que sigue es una tanda de penaltis que ha coronado a Fernando Prass para siempre como héroe del Verdão, no solo por detener el segundo lanzamiento que le realizaron, sino también por convertir el último y definitivo que otorgaba el trofeo a los suyos. Por cierto, ha sido la primera vez en 26 finales que la Copa do Brasil se decide en una tanda de penaltis. Palmeiras ha logrado su tercera corona, dejando a Santos con una. El palmarés siguen liderándolo Cruzeiro y Grêmio, con 4 títulos.


Por último un apunte curioso: enorme Valdivia, que tras muchos años en el Palmeiras juega actualmente en Oriente Medio, si bien no ha querido desaprovechar la ocasión para poner su picante al triunfo de sus ex-compañeros y de paso cargar un poco al Santos.

Derrota sin amargura

La jugada que supuso la segunda amarilla para Nagatomo (Inter).
Mayo de 2010 marcaba la fecha más feliz para la sufrida hinchada interista en casi medio siglo. Un club grande, enorme, apasionante, que se había acostumbrado al fatalismo durante décadas, con algunas derrotas que escapaban de todo raciocinio. Se coronaba campeón de Europa por 3ª vez, cerrando con la Orejona un quinquenio glorioso de dominio en el Calcio, prolongado por fin al Viejo Continente. Pero fiel a su historia, el Inter no prevaleció más allá de aquella gloriosa noche en la primavera madrileña. Mourinho se llevó su carisma y su categoría a Madrid. Benítez llegó para mantener la estirpe pero la hirió de muerte, comenzando una lenta e irrefrenable caída. 

Primero perdieron el Scudetto en 2011 ante el Milan de los Ibrahimovic (ex Inter), Cassano (tifoso interista) y Robinho. En 2012 ya no se peleó por un cetro que regresaba a la Juventus, poseedora del mismo desde entonces. Cada curso fue peor que el anterior. Entrenadores de menor categoría que no funcionaban, fichajes disparatados que no servían para defender ese escudo, desesperación en las gradas. Con actuaciones cada vez más deficientes en las competiciones nacionales e internacionales, la 2014-15 se cerró sin clasificarse si quiera para disputar la Europa League. Para entonces ya había regresado Roberto Mancini, 3 veces campeón la década anterior, la de la gloria. Pero ni en él se creía del todo.

Hasta anoche.

No obstante qué curioso es el fútbol. Pierden un partido ante un equipo en plena efervescencia, ceden el liderato ante el mismo, aunque salen reforzados en confianza e imagen. El duelo dejó un poso de final pese a no haberse consumido más que 14 de los 38 encuentros de la Serie A. Empero la puesta en escena de ambas escuadras, el simbolismo de un San Paolo delirando por los suyos, alzó un aura que contagió a los protagonistas en pos de dejar lo mejor de sí mismos para desarrollar un choque magnífico.

Así llegó el primer tanto, obra de Higuaín.
El pitido inicial trajo un comienzo trepidante. En el primer ataque partenopeo el esférico llegó a Higuaín (transformado en verdadero 'killer' este curso), que clavó un complicado a la par que bello golazo. Antes de merecerlo ya estaba arriba el cuadro de Sarri. Una alta intensidad reinó en todas las acciones. Tanto, que antes del descanso se fue expulsado Nagatomo (para mí mal sacada su 2ª amonestación), quedando el Inter con 10.

Si todo apuntaba a que Mancini reconstruiría a partir de un 3-4-2, nos engañó sustituyendo al punta Icardi para dar entrada a Alex Telles. Perdía una referencia pero recuperaba profundidad por los costados. La movilidad de los atacantes junto a su compromiso debía bastar para pelear la contienda. Eso sí, el 2-0 dolió. La ida y vuelta podía propiciar algo así. Un despeje de Albiol hizo las veces de asistencia a la carrera imparable de Higuaín, que fusiló a la escuadra de un impotente Handanovic. San Paolo festejaba como si estuviera finiquitado, porque de hecho lo parecía...

En otra ocasión seguramente hubiera sido así. ¿Cómo pelear con un hombre menos, tal desventaja fuera de casa ante un equipo en plena racha que muerde por cada balón? El recuperado orgullo interista propició un fútbol rabioso, de carácter y compromiso, que apretó los dientes para salvar la contienda (y de paso el liderato). A los pocos minutos una buena maniobra de Ljajic supuso el 2-1. Había vida. Paulatinamente los hombres de Mancini fueron tomando un mayor control, cercando el área napolitana, que sobrevivía sin demasiados problemas aunque no del todo tranquila. Jovetić entró por un trabajador Perišić, si bien a los nerazzurri era Brozović el que los empujaba hacia arriba. Tanto los empujó que llegado el 90+3 una doble oportunidad pudo cambiar el destino. En apenas cuarenta segundos los atacantes interistas cabecearon dos veces al poste, la segunda ocasión cuando moría el choque, con una mano milagrosa de Reina evitando el empate.



El Inter se dejaba la punta en el sur, en casa del exultante nuevo líder. Pero recuperaba la sensación de equipo serio 5 años más tarde. Fue una actuación de la que estar orgulloso. (Parece que) Han vuelto.

PD: Excitante Nápoles. Maurizio Sarri merece un monumento. Veremos si es solo un estado de forma, pero ha situado en la élite a Reina, Albiol e Higuaín. Su plantel, que comenzó con dudas, se dispara como un cohete tras derrotar con solvencia a todos sus oponentes directos. Si no son favoritos, al menos lo parecen.

O'Reymar

La Champions ante la Juventus, su mayor éxito europeo.
Iban a acribillarlo ya que en Europa las defensas no son tan blandas. O eso dicen los que no han visto nunca un clásico sudamericano. Sería el Robinho de nuestra época, con el razonamiento de que venía del Santos y compartía posición con su compatriota. Sería un bluff, no solo por el precio, sino porque ni se acoplaría a un sistema tan coral como el del Barcelona ni soportaría no acaparar tanto el esférico como en el Peixe y en la selección brasileña. Memeces.

Si el Balón de Oro se otorgase de acuerdo a la temporada europea (sería más lógico que el sistema actual teniendo en cuenta donde radican los que lo conceden así como las raíces del mismo), a día de hoy Neymar Jr. sería el favorito número 1 para alzarse con el mismo, bajo mi criterio seguido de Luis Suárez y Lewandowski. La poca participación de Messi en la 2015/16 y la apatía de Cristiano les sacarían de concurso en esas hipotéticas condiciones. 

Ya en sus dos campañas anteriores en el Camp Nou demostró un potencial cada vez mayor que poco a poco le alzó como crack mundial. Sin embargo, actualmente se encuentra en un estado de forma que confirma lo que pocos se aventuraban a vaticinar hace un lustro cuando dominaba a su gusto en el ámbito del cono sur: que algún día sería el mejor del mundo. En este momento, quizá solo en este último mes, esté siendo así. Pero ya antes de estas últimas semanas su campaña estaba siendo sobresaliente.

Se entiende a la perfección con los otros dos 'animales' con los que comparte delantera. Cada vez sus regates son menos efectistas, más efectivos, con un fin desestabilizador logrando destrozar a sus pares en el costado izquierdo, yéndose al centro con inteligencia, asociándose a un ritmo endiablado pero a la vez sumando, ya que se ha convertido en una máquina de generar goles ya sea culminándolos él o cediéndole el esférico a algún compañero. Ha comprendido que haciendo mejor al resto se hace mejor a sí mismo (¡hola Cristiano!), algo que ha repercutido notablemente en su estratosférica progresión hasta nuestros días.

Aún con 23 años (!), ya es el líder indiscutible de toda una pentacampeona mundial, de cuyo plantel fue máxima referencia durante el Mundial disputado en Brasil en 2014. A su edad no cabe duda que probablemente ascenderá mucho en la clasificación de máximos goleadores históricos de la verdeamarelha, una lista en la que le preceden nada menos que Pelé, Zico, Ronaldo y Romário. A esa altura se sitúa. Y quizá no hoy, puede que no mientras comparta vestuario con Messi, pero Neymar está en plena disposición de alzarse con el trono de mejor jugador del mundo algún día no muy lejano. Todo con el permiso de su amigo argentino, pero qué duda cabe que si sigue en esta línea es probable que así sea dentro de no demasiado tiempo. Será emocionante ver como prosigue la escalada de O'Reymar.

Una resolución orgásmica

La vida nunca ha sido sencilla para Pablo Vicó. Un tipo que pasaría por ser otro mortal común de la calle de no ser porque es entrenador de fútbol. Pero no es famoso, no dirige a ningún club histórico ni si quiera entrena en la élite. Como extraído de un cuento de Fontanarrosa, lo sucedido ayer en el sur de Buenos Aires bien merece capítulo aparte en la vida del técnico de Brown de Adrogué, un modesto equipo que jamás ha disputado la máxima categoría del fútbol argentino, pero que el próximo curso competirá por segunda vez en la división de plata tras lograr ayer el ascenso en el último instante.

Pablo Vicó es un hombre tan de club que vive en las instalaciones del mismo, en el que comenzó a trabajar hace más de 15 años en cuestiones que poco tenían que ver con el fútbol pero que irremediablemente acabaron conduciéndole a dirigir al primer equipo desde 2009, convirtiéndose no ya en un referente de la institución, sino prácticamente en el alma e imagen de la misma. Por eso hoy estas palabras van para él, cuyo año fue tan sobrecogedor que perdió a su hijo hace meses, lo que le llevó a romper a llorar frente a las cámaras en pleno festejo. ¿Quién no lo hubiera hecho?

La resolución de la Primera B Metropolitana (tercera categoría) tuvo mucha miga. A la fecha final llegaba puntero Estudiantes Caseros, con un punto más que Brown de Adrogué y que Defensores de Belgrano, a quienes debían visitar. El duelo directo se jugó a cara de perro, si bien finalizó sin goles. Simultáneamente Brown empataba 1-1 en la cancha de Morón, pero sabedor de la igualada entre sus rivales apretó hasta el final. Así, se plantaron en el minuto 94 sucediendo lo que os mostramos a continuación:


El autor del gol, Juan Manuel García (que salió desde el banquillo) cumplía ayer unos 23 años imposibles de festejar mejor. Para él, para su técnico e hinchas se vivió de un modo diferente, pero finalmente eufórico y especial. Así de emocionante fue el ascenso de Brown de Adrogué, un club cuya épica y cuyo entrenador se han hecho ya un hueco para siempre en nuestro corazón. Suerte, y gracias por la magia.

Más sobre Pablo Vicó aquí.