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Guede "golea" para consagrar Supercopa chilena

Los jugadores de Colo Colo festejan con el trofeo
No con la soga al cuello, pero tampoco en una situación cómoda. Así llegaba Pablo Guede al partido que daba el pistoletazo oficial a la temporada futbolística en Chile, con el duelo entre los archirrivales Colo Colo (al que entrena el argentino) y Universidad Católica en el Estadio Nacional. Y eso que el técnico argentino obtuvo la Copa Chile y quedó a tan solo un punto de ser campeón nacional, lo que explica la presión que existe no solo en torno a su figura, también respecto al cuadro albo. Eso sí, la punzante derrota que les infligió La Serena hace apenas un par de semanas (4-1) había tambaleado la figura de Guede.

El duelo, muy divertido para el hincha neutral, evidenció que ambos cuadros son capaces de mucho más en el aspecto ofensivo que en el defensivo. Generando ocasiones constantes en las dos porterías, lo raro fue que tan solo un 1-1 campease al término de los primeros cuarenta y cinco minutos. Un buen testarazo de Kuscevic había adelantado a los Cruzados a la media hora de juego, si bien apenas un minuto más tarde igualaría la contienda Paredes con una tijereta.

Tras el descanso la dinámica fue la misma: poco atinados en labores de contención, los hombres de Mario Salas así como los de Pablo Guede seguían generando, dando la sensación que más que ganar el que mejor jugase, lo haría el que estuviera más acertado. Y así fue, ya que dos zarpazos seguidos en pocos minutos decantaron el choque del lado colocolino. Primero fue Vilches, quien anotó tras un buen giro en la frontal del área, colocando el esférico lejos del alcance de Toselli. Luego, un penalti por manos de Aued propició la oportunidad para que Pajarito Valdés colocase el tercer tanto para los suyos.

Aquello fue demasiado para los Cruzados, cuyos intentos desde entonces fueron infructuosos. Confiado, Colo Colo se gustó en torno a la figura del Mago Valdivia, asistente en el segundo tanto de los suyos, y generador de una bonita jugada individual de la que nació el gol que selló el partido, obra nuevamente de Paredes.



De manera brillante Colo Colo ha alzado su primer trofeo de la joven competición, nacida apenas en 2013, por lo que cumplía su quinta edición. Además, en su primera participación ha igualado en cantidad de entorchados (1) a la propia Católica, la U.de Chile, Unión Española y O'Higgins.

Incursiones europeas (III): un Fola Esch - Östersund en 3ª ronda

Probablemente el titular no le diga gran cosa a nadie, pero la historia se le cae por todos lados. Lo contaremos brevemente: anoche el Fola Esch volvió a superar una eliminatoria europea. Es la segunda vez que lo consigue. Ambas, en la presente edición de la Europa League. Además, lo hizo a lo grande, goleando 4-1 al Inter Baku.

Su rival en la tercera ronda, justo la que da acceso a la fase de grupos, será el Östersund sueco, un equipo que en su primer año en la máxima categoría logró clasificarse para competiciones europeas y que ha sido capaz de apear a todo un Galatasaray soportando el fuerte ambiente de su hinchada en Estambul además de las embestidas de los Gomis, Belhanda y compañía.


Pase el que pase, será una maravilla. Y aquí, como siempre que nos lo permiten los hados, estaremos muy atentos a ellos.

Incursiones europeas (II): porrazo macedonio al Malmö

Lance del choque de vuelta entre FK Vardar y Malmö FF
Fudbalski Klub Vardar. Muchos no habrán oído ni leído nunca el nombre del vigente campeón macedonio. En cambio en la localidad sueca de Malmö, aquella que tras un periodo negro ha podido festejar 3 de las últimas 4 Allsvenskan e incluso ha disfrutado de la fase de grupos de la Champions, seguro que no les olvidarán. La orgullosa institución que a finales de los 70 llegase a disputar la final de la máxima competición continental se ha visto apeada mucho antes de lo que esperaba ante un rival teóricamente accesible para ellos.

Ayer por la tarde el  FK Vardar protagonizó una de esas gestas que tanto nos gusta glosar en Café Fútbol, aunque vamos a comenzar por el principio. Ya en la ida los macedonios habían sorprendido a propios y extraños empatando a uno en el Swedbank Stadion. Incluso, un tanto de Nikolov les hizo soñar con la victoria, si bien Brorsson igualó la contienda a quince minutos de la conclusión. Aún así, no me atrevería a decir que fuera un chasco: habían sacado un empate, habiendo marcado, ante un rival eminentemente más favorito y experimentado en estas lides. Por tanto la vuelta representaría una gran oportunidad.

Sería bello comentar el ambientazo del Stadion Mladost, sabedores sus hinchas de la gran ocasión que podrían disfrutar. Desgraciadamente, aunque las gradas presentaban buen aspecto, la afición balcánica no había creado precisamente un 'infierno' para recibir a sus adversarios suecos. Más experimentados, los nórdicos forzaron por medio de Berget un penalti al cuaerto de hora de juego que se encargaría de transformar el mito Rosenberg. Con el partido controlado, un nuevo tanto de los visitantes dejaría más que encarrilado el pase a la siguiente ronda. Así, llegaron al descanso con un desalentador (para los hinchas locales, claro) Vardar 0 Malmö 1.

Sin nada que perder, tras el paso por vestuarios los macedonios salieron a por todas. Así, en apenas quince minutos darían la vuelta al resultado (y a la eliminatoria) con dos goles casi seguidos obra de Grncharov y Barseghyan. Ahora sí, todos enloquecieron. Estaban dejando en la cuneta a un equipo importante, habían conseguido sobreponerse a todos los obstáculos, todo ello con media hora por delante en casa ante su gente. Con el viento a favor, al Vardar le tocó aguantar las embestidas de un rival herido.   

Todos contuvieron la respiración. Un nuevo tanto del Vardar les permitiría dar un sonoro batacazo por el que nadie apostaba al comienzo de la eliminatoria. Empero, si el Malmö igualaba la contienda cumpliría con el lógico favoritistmo para dar otra vez al traste con las esperanzas macedonias. Así nos plantamos en el minuto 90. Enésimo ataque a la contra, Blazhevski se interna por el sector izquierdo para acabar cediendo a su lado, donde Nikolov define con la diestra para sentenciar el choque y el global, desatando la algarabía entre compañeros, cuerpo técnico y aficionados.


En la 2003/04, la anterior ocasión que alcanzaron la tercera ronda, casi logran el acceso a la fase de grupos. Sin embargo, un tanto del Sparta Praga en los instantes finales del choque de vuelta acabó con sus esperanzas. Incluso la temporada pasada rozaron la tercera ronda cuando cayeron apeados por el valor doble de los goles ante el APOEL chipriota. El próximo rival para el FK Vardar saldrá del duelo que deben disputar esta tarde en Dinamarca el Copenhague ante el Zilina, con ventaja de 3-1 para los daneses tras la ida.

Sueños de grandeza alvinegra

Qué duda cabe que Brasil es uno de los mejores países en la historia del fútbol, hablemos de su selección nacional o de sus clubes. De muchos de ellos ha salido la mayor cantidad de estrellas que recuerda nuestro amado deporte, una constelación que no por archiconocida no merezca recordar una vez más a los Pelé, Garrincha, Zico, Falcao, Gerson, Nilton Santos, Romário, Ronaldo Nazario y un larguísimo y maravilloso etcétera.

De los cuatro estados de mayor peso balompédico en el inmenso país sudamericano han salido sus 10 campeones diferentes de la Copa Libertadores. En Río Grande do Sul, Grêmio e Inter de Porto Alegre se coronaron dos veces campeones de América cada uno. En Minas Gerais, Cruzeiro suma dos trofeos, mientras Atlético Mineiro se quitó la espina hace cuatro años. En el estado de São Paulo, tanto el club homónimo como Santos levantaron tres veces la Copa cada uno, por un entorchado tanto para Palmeiras como para Corinthians (éste último apenas en 2012). Además, el modesto São Caetano casi logra consagrarse a primeros del presente siglo. Del estado de Paraná, el Atlético Paranaense también alcanzó una final en la que cayó ante el tricolor paulista. Por último, en Río de Janeiro tres de sus cuatro grandes alcanzaron el momento decisivo. Flamengo y Vasco da Gama lograron campeonar en una oportunidad, mientras Fluminense cayó ante Liga de Quito la única vez que llegó a la final.

Por todo lo anterior, la noche del jueves 10 de agosto será muy especial para un club que debía haber sido mencionado al menos una vez en la relación de los párrafos precedentes, pero que pese a su indudable grandeza e historia nunca ha peleado de verdad por la Copa Libertadores. Hablamos de Botafogo, que en la fecha señalada recibirá a Nacional en el Nilton Santos de Río de Janeiro. Lo hará, pleno de ilusión, con la esperanza de hacer bueno el 0-1 logrado en Montevideo ante el cuadro tricolor, sabiendo que en caso de avanzar habrán logrado su mejor clasificación en el máximo torneo continental desde que en 1973 alcanzasen por segunda y última vez la penúltima fase. Eran los tiempos de Jairzinho, Fischer, Marinho Chagas o Dirceu, seguramente el último gran plantel del que gozó la hinchada de la Estrella Solitaria, capaces de apalizar a Flamengo 6-0 así como de luchar por el título nacional.

Como muchos de los grandes de su país, el Fogão no se ha librado de convulsiones los últimos años. Alternaron campañas brillantes con otras penosas. Una de ellas le llevó a un hoyo del que pudo salir en apenas una temporada. Un año más tarde, de celebrar el retorno se pasó a festejar una nueva oportunidad en la Copa Libertadores, la segunda vez que se iba a disputar este siglo, tan solo tres años después de la edición anterior. Con un grupo bastante difícil, se las apañó para superar al campeón Atlético Nacional y al experimentado Estudiantes de La Plata para dar la sorpresa al avanzar de la mano del Barcelona de Guayaquil.

Además en el Brasileirão las cosas van bastante bien para los hombres de Jair Ventura, que pese a no tener mucha artillería arriba se han hecho fuertes atrás, base que les permite situarse en un esperanzador sexto lugar (lejos del inabordable Corinthians pero a tan solo 6 puntos del segundo, Grêmio) tras imponerse anoche al Sport Recife por un apretado 2-1.



Para aquellos que llevamos muchos años siguiendo al club, guardándole un cariño especial, esta temporada está siendo realmente ilusionante. El equipo se muestra fuerte, sólido, con una buena idea de conjunto, dirigidos magistralmente por alguien de la casa como Jair Ventura. El técnico, que lleva casi una década enrolado en el club en diferentes etapas y categorías, es el hijo del mito botafoguense Jairzinho, entroncando así la tradición que toda entidad necesita para retroalimentarse, además de recordar con su presencia y el buen andar del plantel que Botafogo es un club importante. 

Pelear por un campeonato nacional en el que el líder les aventaja en 16 puntos (en 8 al segundo, en 14 a tercero y cuarto) es una quimera que seguramente nadie se plantee en las filas alvinegras. En cambio, el buen hacer en el torneo local permitirá rotar al bueno de Jair con el sueño de la Libertadores en la psique de todos. Primero les tocará un rival aguerrido, con una historia repleta de proezas. Sin embargo, ¿por qué no va a ser esta la vez en que por fin Botafogo puede hacer algo realmente importante? Falta tiempo, pero los que hinchamos por ellos no podemos negar que estamos cada vez más ilusionados.

Incursiones europeas: Jakob Poulsen toma Budapest

Jakob Poulsen, anotando uno de los dos penaltis que lanzó
Tras tres meses de inactividad (nos hacemos mayores: trabajos, hijos, oposiciones, etc) volvemos con la intención de ser mucho más regulares que en los tiempos recientes. Lo hacemos con una serie que se prolongará mientras haya un club con una historia bonita que contar mientras va disputando rondas en cualquiera de las dos competiciones europeas de la temporada 2017/18. Así pues, ojalá haya que escribir una retahíla de entradas hasta mayo del año que viene. Todo sea porque un Slavia de Praga, un Hafnarfjördur o un Hajduk Split han logrado una gesta que bien merece unas líneas.

Hoy le vamos a hacer un hueco al duelo entre el Ferencváros y el Midtjylland de ida de la segunda ronda previa de la Europa League, cuyo grueso de encuentros se disputó ayer (el Inter Baku-Fola Esch se adelantó al miércoles). Un choque especial entre el gran conjunto magyar ante un adversario que nació a finales del pasado siglo pero que poco a poco ha ido ganando importancia en su país. De hecho a nivel continental pueden presumir de haber vencido al Manchester City en suelo inglés, de haber hecho lo propio ante el Manchester United hace un año o haber eliminado a históricos como el Southampton o el Videoton. Recorrido breve que anuncia un perfil peligroso para sus rivales.

El Ferencváros de Thomas Doll (ex BVB, entre otros), lleva tiempo regresando al lugar que le corresponde en su país. Si hace una década descendían, en los últimos años han vuelto a la senda del triunfo de la mano del técnico alemán, que tras su arribo en diciembre de 2013 acumula 6 títulos con las águilas verdes, destacando la liga que obtuvieron en 2016, rompiendo así con 12 años de frustraciones en el campeonato local. Este año el éxito fue para el Honved, que llevaba aún más tiempo sin consagrarse, por lo que el Ferencvaros, cuarto en liga aunque campeón copero, disputaría las rondas previas de clasificación a la Europa League 2017/18.

Ambos contendientes llegaban al partido tras haber superado sin demasiados problemas la ronda anterior. Mientras los húngaros se impusieron por un global de 3-0 al Jelgava letón, el cuadro danés arrasó al Derry City norirlandés con un aplastante 10-2. De hecho, se esperaba más rodado al Ferencvaros ya que su campeonato doméstico dará comienzo este fin de semana, lo que se notó durante el primer tiempo del encuentro. Dominadores desde los compases iniciales, avisaron en un par de ocasiones al conjunto nórdico. Como cabía esperar dado el desarrollo que estaba teniendo, fueron los locales los que se adelantaron en el marcador al bajar Botka un balón largo con el pecho, orientarse en la frontal y disparar fuerte con la diestra para establecer el 1-0.

Animados por la ventaja, los magyares siguieron apretando. Así, en el minuto 41 forzaron una falta en muy buena posición para un buen lanzador. Varga tomó la responsabilidad, superando por alto a la barrera para establecer el 2-0 que encarrilaba la noche para los suyos. Sin embargo la imprevisibilidad del fútbol hizo su aparición cuando un instante antes del descanso el árbitro señaló un penalti de Koch sobre Onuachu que significó la expulsión del zaguero alemán. Jakob Poulsen, que hace una semana cumplió 34 años, transformó la pena máxima para reducir distancias en el electrónico.

Tras el descanso el panorama cambio por completo. Al Ferencvaros le pesó el episodio que alteró su guión, algo que el Midtjylland no iba a desaprovechar. Así, desde una posición muy parecida a la que supuso el 2-0, Jakob Poulsen gozó de un lanzamiento franco para igualar la contienda. Y vaya si lo hizo, con un lanzamiento suave, colocado y preciso, para subir el 2-2 al electrónico a la hora de partido. Aprovechando el momento, otro penalti, esta vez sobre el recién ingresado Duelund, permitió a Jakob Poulsen completar su particular hattrick, con tres tantos a balón parado para dar la vuelta al partido.

Tocados en su orgullo, los hombres de Doll rozaron el empate en el tramo final. Bole tuvo el empate en un disparo que golpeó el poste, pero era la gran noche del capitán danés: Jakob Poulsen peleó un balón en el área hasta arrebatárselo al defensor, centró atrás y el espigado nigeriano Onuachu puso el definitivo 2-4. Poco después, en el 90+3, Hansen realizó una gran parada tras un buen testarazo de Botik.


Salvo gesta inesperada, el Midtjylland avanzará a la tercera ronda eliminatoria, donde le espera el Arka Gdynia polaco. El Ferencváros, que entre los 60 y 70 disputó tres finales continentales (obtuvo la Copa de Ferias en una ocasión), probablemente tendrá que seguir esperando para reverdecer laureles. Eso sí, Dinamarca no es mal lugar para reescribir la historia.

Mis diez momentos de esta década

Es curioso como cuando se puso sobre el tapete la idea de este post coral comenzaron a brotar recuerdos sin cesar y cómo, ha medida que iba "seleccionando" qué diez momentos debían ser los seleccionados, comenzaba a recordar de manera exhaustiva la situación en la que se vivieron esos momentos. Especialmente con qué personas fueron vividos y qué emociones despertaron.

Como pueden suponerse,  la mayoría están impregnados de alegría. Seguro que alguno de los lectores más fieles del Café, si es que siguen por ahí, pueden incluso recordar de quien hablo y de que momento pues muchos de ellos quedaron reflejados en este rincón de internet. Muchos otros no, pero creo que llega la hora de dejarnos de adornos e introducciones. Les invito a acompañarme por diez de los momentos claves del fútbol a mis ojos durante la última década. Seguro que con alguno se sienten identificados o representados. Quién sabe si hasta emocionados.

 1.- La tanda de penaltis España vs. Italia en la Eurocopa 2008 

Creo que cualquier aficionado/a al fútbol de nuestro país mayor de los diez/doce años pondría este momento en su top diez de momentos futboleros, independientemente de su credo futbolístico y/o de lo intensidad y frecuencia con que este se manifieste. El sueño de una tarde noche de verano con un grupo de doce amigos en casa de otro porque no estaban sus padres, porque ninguno estábamos aún independizados. Los nervios de los más futboleros en la sala. Aquel día descubrí que prefería vivir los partidos concentrado analizando lo que pasaba. Como paladeando actuaciones como la que había vivido del inolvidable Marcos Senna. El convencimiento de que Iker, entonces nuestro Iker, pararía al menos uno a los italianos. Ver como eso pasaba. Y ver a Cesc enfilar hacia Buffon. Y el gol. El grito de un país. Los abrazos. Mis gafas rotas entre la efusividad. El fin de los sudores.

España ya había llegado.

 2.- Mi retirada del "fútbol activo" 

Sí, tuvieron agallas de mantearme el día de mi retirada.
 En alguna ocasión ya había anunciado muy discretamente que el final de mi carrera estaba cada vez más cercano, pronunciando frases como que "ya había jugado mis diez mejores partidos". Incluso aquí en el Café en algún post perdido que dediqué a un gol con dedicatoria especial. Pero a principio de temporada se lo comuniqué a mis compañeros, a mis amigos. Porque yo siempre fui de esos que son o el peor jugador o el segundo peor jugador de esos equipos en los que ha jugado. Nunca tuve técnica. Ni resistencia física. Y conceptos tácticos los justos. Solo pundonor. Y al pundonor se le acabó sumando una lesión crónica en los dos tendones de Aquiles. Y Aquiles, junto a una cojera incipiente tras cada partido, trajo consigo la llave de la puerta de la retirada. Curiosamente, caprichos del destino, pude retirarme marcando un gol. Lo cual era noticiable siempre que ocurría porque nunca pase de siete u ocho goles en una temporada pese a tratarse de fútbol sala. El partido enfilaba su recta final y entre otro compañero, Jaime y yo, lanzamos un contraataque conmigo abierto a la derecha, Jaime en la sala de máquinas y el compañero, creo que Paco, en la izquierda.

Jaime (que es un tipo que siempre está presente en las cosas importantes de mi vida y al que quiero como a un hermano) me habilitó y pese a amagar con centrar al tercer hombre abrí el pie para buscar el engaño al portero golpeando con el interior al palo corto. Y resultó, que fue gol. Y con perdón.por la chulería, pero fue la ostia de emocionante saber que sería ese y no otro. 




3.- Una victoria por 1-0 en el descuento en un partido de juveniles.. 

 La expresión "abrazo de gol" siempre me resultó una cursilada solo al alcance de los líricos más extremos de este deporte. Evidentemente yo había dado y recibido muchos abrazos de gol a lo largo de mi carrera. Pero el 21 de Diciembre de 2014 me saltaron todos prejuicios respecto a esa expresión. Yo apenas llevaba una temporada y media ejerciendo como psicólogo, y aquel partido tenía un aroma especial, pues nos jugábamos finalizar en posiciones de ascenso antes del parón navideño.

El encuentro se jugó de poder a poder, y se mantuvo sin goles hasta el minuto 89. Hasta que un gran delantero llamado Carlos Forcano recibió un balón a la espalda del central en el pico izquierdo del área, y pese a ser su pierna menos buena, decidió rematar a bote pronto, incrustando el balón en las mallas tras pasar justo entre la escuadra y los guantes del portero. La siguiente carrera al córner, el abrazo, los empujones, los "vamos!" de un grupo de jugadores juveniles bañados en sueños de fútbol. El primer abrazo de gol con ese escudo.

 4.- El "Three Sided Football" en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas (Madrid) 

 Una de las cosas que trajo Cafe Fútbol a mi vida fue conocer a un puñado de gente increible en el mejor de los sentidos, tanto por sus vastos conocimientos de balompie como por su gran calidad humana. Otra, abrir puertas que de otra manera creo no hubiera podido traspasar de no ser por mi "fichaje". Tradiciones como "Las tagliatelladas", o presentaciones de libros con sus consiguientes corrillos futboleros, entrevistas a profesionales con un pedacito de la historia del fútbol en sus bolsillos, incluso actos publicitarios con mínimas dosis de famoseo y photocall que con un balón de telón de fondo nos garantizan buenos momentos futboleros pese a ir en vaqueros. Y este día, se juntaron un poco de todas ellas, de ahi su elección.

 No recuerdo bien como recibí la invitación. Supongo que partió del imprescindible Galder Reguera de la Fundación Athletic Club, un tipo de esos que menciono que Café Fútbol puso en mi vida. La cuestión fue que sin comerlo ni beberlo me encontré jugando un partido de fútbol "Three sided", una maravillosa locura en la que coincidi tanto con profesionales de la comunicación más o menos populares como con una serie de personas, en su mayoría también procedentes del mundo de los blogs de fútbol. Toda una experiencia que, para colmo, trajo consigo una de las entradas más visitadas de la historia de Café Fútbol, en gran parte sin duda gracias a ser enlazada por el imprescindible Sid Lowe desde un artículo publicado en la web de Sports Illustrated.

 5.- El gol de Hugo que valió un ascenso.

Uno de los grandes hitos de la historia reciente del club en el que ejerzo como psicólogo deportivo tuvo lugar hace un par de primaveras. Eran los inicios del mes de Junio de 2015 y el segundo equipo del club, el Aficionado B, tenía su particular cita con la historia del club al jugarse en la última jornada el ascenso a Preferente por primera vez en su historia. Y no, no es una de esas historias en las que uno es parte, porque mi participación en aquel equipo fue poco más que de refilón, con algún tipo de asesoramiento muy puntual y poco más. Mi participación fue inversamente proporcional a la alegría, al cansancio con el que llegué a presenciar el partido (la noche anterior había estado en la boda de un buen amigo en Extremadura, y apenas había dormido una hora y media) ... y a la intensidad del grito con el que celebré el gol de Hugo en el minuto 93. Una de las mejores generaciones que ha parido nuestro club comenzaba a hacerse un nombre. Y el resto de la historia se sigue escribiendo a día de hoy.

 6.- La Final de Copa del Rey RM vs FCB del año 2011 

 Precisamente estos días se cumplen seis años de la celebración de esta final. Primer enfrentamiento directo por un título entre el Madrid de Mourinho y el Barcelona de Guardiola. Habrá quien diga que mi siguiente oración es una machada de las grandes, pero para mi son dos de los mejores equipos que han visto estos ojos. Sin dolerme prendas en señalar que en este caso, evidentemente al menos para mí, son incomparables entre ambos tanto a nivel histórico como futbolístico tanto por títulos como por el nivel de ejecución del juego alcanzado por unos y por otros, cayendo la balanza del lado de los de Guardiola.


 Pero aquella final resultó en algo mucho mayor que un choque de estilos, de escuelas, de jugadores. Aquella final resultó en un espectáculo futbolístico al alcance de muy pocos encuentros deportivos. Personalmente situo este partido a la altura de la mejor Super Bowl que se pueda disputar, o del Ali vs. Foreman del "Rumble in the Jungle", o del Nadal vs. Federer sobre la hierba de Wimbledon. Dos equipos que salieron convencidos no solo de su argumentario sino de su credo, en un estado de forma difícilmente mejorable tanto a nivel individual como colectivo, y dos entrenadores, para mi, en el apogeo de su carrera. Una joya que me encanta revisar cada x tiempo, lo confieso.

 7.- La tanda de penaltis (junto a Ramón Flores) en el Bernabéu. Real Madrid vs. Bayern Munich del año 2012. 

 Hay ocasiones en que el fútbol parece mirarte a los ojos. Recuerdo que el día anterior había publlicado una entrada titulada "El miedo" respecto a la emoción que había brotado en mí al ver unas imágenes de televisión en que dos hinchadas se enfrentaban violentamente. Ese miércoles amanecía con la vuelta del enfrentamiento Bayern Munich - Real Madrid de semifinales de Copa de Europa que yo planeaba ver tranquilo en casa cuando un mensaje sacudió mi teléfono. De golpe y porrazo me vi hablando en inglés por teléfono respecto a las estadísticas de nuestro blog. Y lo siguiente fue recibir una invitación de una marca de cervezas para "cenar" (a las siete de la tarde, pero cenar) en una mítica cerveceria de Madrid junto a Ramón Flores de Diarios de Fútbol y posteriormente asistir a ese partido en el Bernabéu.

Recuerdo la amena charla con el resto de invitados (en inglés, tan solo Ramón y yo eramos hispanoparlantes) y el estupor en nuestras caras al ver la ubicación -y el precio para qué negarlo- de las entradas. Entradas que mi sentido común me hubiera impedido comprar. Recuerdo el arreón inicial de un Madrid que con dos goles parecía estár más cerca de esa ansiada décima que nunca. Recuerdo un estadio enfervorecido con su equipo. Recuerdo ver a Cristiano Ronaldo galopando a escasos metros de mi, y pensar que viniendo de asaltar el Camp Nou el sábado anterior, empezabamos a estar ante un jugador clave para comprender la historia del Madrid.



Recuerdo especialmente la tanda de penaltis, la incredulidad al ver a Neuer parar sendos penaltis a Cristiano y Kaká. La ilusión con la parada de Casillas y el acierto de Alonso. O observar a mi alrededor tanta gente no queriendo mirar cuando Ramos se acercaba al punto de lanzamiento.

 Y de vuelta a casa, casi suplicando al autobús de una peña que me acercara a mi ciudad de residencia pese a no ser socio -porque ya no había autobuses de línea- volver con una sonrisa inmensa pese a la derrota. Por sentir que había presenciado un trozo de la historia de este deporte en primera línea.

 8.- El "no gol" de Sergio Ramos al Atlético (Final de UCL 2014) 

 El alcanzar el estatus de padre en la vida trae consigo un buen puñado de cambios a todos los niveles. Y uno de los más curiosos que he vivido en primera persona es el de aprender a celebrar los goles en silencio. Donde antes uno gritaba ese grito tan seco como breve y sentido, un día (precisamente en un partido descrito más arriba) comprobé como era capaz de celebrar los goles sin elevar la voz, por motivos obvios. Pero este momento no va de eso. Este momento va de cómo uno a veces puede perderse uno de los momentos claves desde la perspectiva histórica y que lo sepa incluso antes de que ocurra.

Ocurrió que la mañana de la Final de la Champions League de 2014 entre Real Madrid y Atlético, mi hija Julia amaneció con la boca plagada de llaguitas que le provocaban un malestar importante, especialmente a la hora de comer. Cuando llegó el descanso del partido, ella (que entonces contaba con cuatro añitos) enfilaba la cama para dormir, con su padre meditando sobre cuanto había acaecido sobre el césped del Estadio Da Luz, que si el gol de Godín, que si dónde va ese portero porelamordeDiosquedesastre , que si el error de alinear a Diego Costa no le podría acabar costando carísimo al equipo colchonero.

La pequeña se durmió pronto. Pero la segunda mitad del partido la vi alterna con breves visitas a su cama, donde la pobre se despertaba a cada movimiento que le provocaba que la lengua le rozara con alguna de las heridas. Ocurrió que el partido iba descontando minutos, y que se cumplió el noventa. Y empezó el descuento. Y un córner a favor del Madrid coincidió con la enésima llamada de llanto por el dolor con las heridas. Recuerdo ver al genio Luka Modric encaminarse hacia el córner (no el célebre, sino uno que hubo en la jugada inmediatamente anterior) mientras yo me levantaba del sofá. Y pensar que, fijo, seguro, absolutamente seguro, el Madrid empataría ese partido.



Al volver del cuarto vi el marcador de empate a uno. Y era tal la seguridad que tenía previa al gol que ni me inmuté más allá de la mera sonrisa complice con el futbol.

 Ella no volvió a quejarse ni despertarse en toda la noche.
 El gol de Bale también lo celebré en silencio.

 9.- España es campeón del mundo. 

 No voy al gol de Iniesta. No voy a cómo viví el desarrollo del mundial convencidísimo de nuestra cita con el destino porque eso ya lo escribí en este mismo blog. No voy a otro instante más que cuando el árbitro pitó el final. Los tres toques de silbato. Voy a ese momento en que enmudecí al saber que mi país era campeón del mundo.
Y qué menudo campeón del mundo tan grande un equipo lleno de tantos bajitos que no regateaban, yo que de pequeño siempre tuve complejo de bajito y de no saber regatear.

 En silencio. Llorar de alegría, con las manos sobre el rostro y pensar "Joder. Que somos campeones del mundo. Que es de verdad".

 10.- Lo mejor es lo que queda por venir. 

 Como les dije unas lineas más arriba, la historia sigue escribiéndose. Y hasta aquí puedo leer.

 Gracias por su compañía en estos diez años de Café Fútbol, aunque tenga mi taburete abandonado por falta de tiempo. Y gracias a Domingo, Martín, Chimo y todos los compañeros por "traerme" hasta aquí a conocerles, sobre todo a ellos.