Noche de campeones en Latinoamérica


Ni uno, ni dos, ni tampoco tres. Hasta siete clubes se proclamaron campeones anoche en Latinoamérica, exaltando una la pasión se desbordó a diferentes latitudes, con muchos colores alcanzando la gloria pero un mismo sentimiento de alegría. 

En Colombia el Santa Fe obtuvo su octava estrella (igualando al Deportivo Cali) tras empatar a uno en casa en el partido de vuelta de la final del Clausura ante el DIM, al que ya había vencido por 1-2 en Medellín. Por su parte Bolívar goleó 0-3 a Blooming con otro tanto de Juanmi Callejón (máximo goleador del torneo boliviano), asegurándose un nuevo trofeo que les clasifica para la Copa Libertadores de 2016.

Un apasionante clásico del Astillero definió al nuevo monarca ecuatoriano, con la Diosa Fortuna sonriendo en esta ocasión a Emelec. El Bombillo había empatado a uno en cancha del Barcelona SC, pero en la vuelta en el Capwell una pronta expulsión de Reascos en los visitantes allanó un camino que aprovecharía Mena para poner por delante en los suyos. Ya en la recta final del choque dos nuevos tantos de Bolaños les permitieron celebrar el bicampeonato con un fantástico 3-0 sobre su eterno rival.

Más vibrante aún fue lo que sucedió en Perú, donde Sporting Cristal se llevó el título nacional tras un final de campaña tremendo. Primero tuvieron que remontar en el último tramo del torneo Clausura que se llevaron in extremis ante Alianza Lima. Posteriormente han necesitado de tres finales para proclamarse campeones absolutos ante Juan Aurich (vencedor del Apertura), con el que igualaron 0-0 en la ida, 2-2 en la vuelta, y al que derrotaron anoche por 3-2 en un partido dramático cuyo resumen os dejamos para vuestro deleite:


Los tres centroamericanos que también se coronaron anoche fueron Comunicaciones FC por quinta vez consecutiva en Guatemala, Deportivo Saprissa en Costa Rica y Motagua en Honduras.

¡Salud, campeones!

Oda a la Copa en Mestalla

Caer eliminado en una competición por eliminatorias no es ni de lejos tan grave como perder la categoría o alejarse de los objetivos más ambiciosos de la temporada. Quizá es por esta razón por la que jugadores y técnicos se permiten ciertas licencias así como alegrías ofensivas que normalmente no ponen en práctica durante el campeonato de liga.

Puestos en contexto realicemos por un momento un breve ejercicio de imaginación en el siguiente contexto: el magnífico Valencia-Rayo Vallecano disputado anoche en la capital del Turia con un aluvión de goles en el que ni la emoción ni la polémica arbitral estuvieron ausentes. ¿Y si hubiera sido un choque a partido único como tanto reclaman los aficionados desde hace años? Qué maravilloso habría sido...

Cabe recordar que el conjunto ché había vencido 1-2 en el partido de ida (y que tres días antes se había impuesto por 3-0 al mismo adversario en el mismo escenario), por lo que puso en escena a un equipo mixto entre titulares habituales y algunos jugadores suplentes. Por su parte Paco Jémez fue más allá con un once que sabía a oportunidad para aquellos que no suelen ser de la partida en liga. Y qué bien lo hicieron: por momentos pusieron patas arriba Mestalla, llegando a poner contra las cuerdas a un rival que acabó pidiendo la hora y que tuvo que tirar de épica para acceder a octavos de final. 


El fenomenal espectáculo solo lo arruinó una actuación arbitral poco feliz. Ni culpo ni pretendo vertir ninguna sospecha sobre el trencilla y sus compañeros, errar es humano además de parte del juego, pero aún comprendiendo la difícil naturaleza de su labor me lamento de que no estuvieran un poco más acertados.

Ya que estábamos imaginando pensemos por un momento que diría la prensa de haber recibido el Real Madrid o el Barcelona un arbitraje como el de ayer contra un equipo pequeño como el Rayo. Los medios levantinos solo arden cuando entiende que su equipo ha sido desfavorecido contra algún grande, pero esconde la cabeza en la madriguera cuando se da la situación opuesta, algo que por desgracia ocurre mucho más a menudo de lo que sus palmeros pueden esconder. 

Pero para no cerrar con bronca os invitamos a un café con dos azucarillos anhelando que el resto de la Copa del Rey siga por el mismo camino: emoción, sorpresas y espectacularidad.

Así se proclamó campeón Racing Club

Casi 10 años tiene este espacio, pero trece llevaba Racing sin proclamarse campeón nacional, siendo esta la segunda vez que sucede en los últimos 48 años. Como comprenderán, el hecho es extraordinario, sobre todo para los propios hinchas de la Acadé.

Tras un primer semestre de 2014 más que mediocre llegó Diego Cocca con el objetivo de crear un grupo sólido que pudiera pugnar en serio a partir del año que viene. Pero pese a varios traspiés iniciales (el doloroso 4-0 ante Tigre, la inexplicable derrota en el clásico ante Independiente) las etapas de formación acabaron quemándose más rápido de lo esperado. A su vez Lanús y River Plate fueron dejándose puntos a lo largo de un mes de noviembre en el que Racing comenzó a carburar en serio.

Para finales del mismo el Cilindro estalló con la victoria sobre los millonarios, colocándose los suyos líderes a falta de tan solo dos encuentros. El 0-3 en Rosario anunció la fiesta que se vivió anoche, dando Centurión el pistoletazo de salida con su gol mientras Diego Milito se erigía el héroe eterno sobre el césped.


Ahora sí, Racing y vino para el pueblo argentino.

Ansiedad


 ¿Qué aficionado al fútbol que se precie no ha vivido instalado en la ansiedad durante días ante la importancia de un partido vital? Este puede tener muchas formas: un duelo definitivo por el ascenso, la final copera, la de un torneo continental (ni digamos ya si es el Mundial), el choque que decide la liga o la permanencia... muchos tipos de encuentros pueden llevarnos a ella, y este servidor ha tenido la fortuna (sí, bendigo esos nervios) de vivirlos todos.

Quizá por ello encaro más tranquilo la última fecha del campeonato argentino. Ya vi a Racing Club campeón hace 13 años, como confío en verles ahora. Sinceramente estuve más nervioso en los partidos ante Quilmes, en la batalla ante River o en la previa de la visita a Rosario Central. Han pasado ya doce días desde que la Acadé venciera a los Canallas contundentemente (0-3), doce días en los que he pasado por muchos estados, pero ninguno ha sido el miedo ni la desconfianza. Creo que Racing va a ser campeón porque lo merece, porque ha sido mejor que sus rivales, porque es su momento.

Sin embargo...es para los de Avellanea la presión. Toda, de hecho. El peso de la historia juega en su contra, así como el hecho de haberla pifiado tantas veces cuando todo parecía estar de cara. Su único rival por el título es River, vigente campeón que además obtuvo la noche del pasado miércoles la Copa Sudamericana, por lo que llegarán a su duelo más tranquilos por el reciente éxito. Poco más se puede pedir a un plantel que ha ganado dos títulos durante 2014, aunque es a ellos a quienes se les ha escapado el Torneo Transición.

Sé de muchos amigos de Racing que se encuentran en un sinvivir, pero ya hemos pasado por esto. En 2001 la situación era aún más complicada, si bien valía el empate en la siempre difícil cancha de Vélez (también con River como perseguidor). Esta vez hay que ganar para asegurar el campeonato, pero será en casa, con un Cilindro a reventar y la gente animando como nunca. Ya sabemos lo que es esto. Vamos a por ello y gritemos a Argentina que Racing va a ser campeón, por Milito, por Saja, por la hinchada, por Cocca, por el propio club y porque el destino nos debe unas cuantas. Ya es hora de empezar a cobrarlas, a medida que pierdo la mesura mientras me va capturando la ansiedad.

Que la UEFA nos ampare

Afortunadamente en Europa somos ejemplo de cómo hacer bien las cosas en fútbol, sobre todo si nos miramos en el espejo de la UEFA. Recién creada la Liga de las Naciones (excelente post al respecto en MI) que nos permitirá ver unos 80 partidos por año, o puede que más, de algunas de las principales figuras, ayer el máximo organismo volvió a lucirse espléndidamente. Pioneros en el empleo de hasta seis árbitros sobre el césped en sus partidos internacionales (recordemos: el principal, los dos linesman, el auxiliar y los dos de área), la pasada tarde noche Azerbaiyán vivió un hecho histórico que las imágenes relatarán mucho mejor que estas elogiosas palabras:

                      

No es el primer antecedente de torpeza supina. El máximo organismo futbolístico europeo ya nos deleitó con otra obra de arte recientemente en 3ª jornada de la fase de grupos de la Champions League.

"Menos mal que los partidos europeos los arbitran los mejores jueces del continente", es lo que deben pensar en el Qarabağ FK y en el Sporting CP, que ante los méritos expuestos sobre el verde deberían estar imaginando quiénes podían ser sus rivales en Europa League y Champions League respectivamente. Los azerís se despiden entre lágrimas de su digno recorrido por el Viejo Continente, mientras a los lusos aún les queda una bala en una competición que se les queda pequeña para lo que demostraron en su hermana grande. 

La insoportable levedad del tiempo


2014 toca a su fin y no puedo más que echar la vista atrás para recapitular otro fascinante año en lo futbolístico. Hubo un Mundial precioso (pese al fracaso de mi selección), una Champions dominada por los grandes madriñeños resuelta en una dramática final, el desvirgamiento de San Lorenzo en la Copa Libertadores, una nueva Champions africana para el ES Sétif tras un cuarto de siglo de sequía argelina o la sorprendente victoria en Asia del recién nacido Western Sidney Wanderers... y aún quedan eventos importantes por resolver como la final de la Sudamericana, el último acto del campeonato argentino con el mano a mano entre Racing y River o el Mundial de Clubes, despidiéndonos con lo mismo con lo que abriremos el siguiente año: la Premier League rebosante de partidos navideños.

Han sido doce meses maravillosos. No obstante, daré un paso más hacia atrás preso de la melancolía. ¿Por qué? Porque sea periodista o hincha he aprendido que los buenos momentos que viven los colores que uno siente en su corazón hay que disfrutarlos al máximo. Da igual el nivel en que juegue tu equipo o la entidad del mismo ya que nunca sabes cuando volverás a disfrutar de algo igual. Ejemplos los hay a millares cada curso: Southampton, Genoa, Augsburg o Málaga son quizá los más famosos, si bien no los únicos.

Precisamente el cuadro malacitano vive un renacer inesperado tras las convulsiones de los últimos años. Llegó el jeque prometiendo grandeza pero se quedó a mitad de camino. Eso sí, parece mentira que tan solo en 2013, sí, el año pasado (aunque hace dos temporadas) el Málaga estuvo a escasos segundos de alcanzar las semifinales de la Copa de Europa con Isco, Joaquín, Toulalan, Willy Caballero o Demichelis en sus filas. Ahora un equipo del que apenas quedan Weligton, Santa Cruz y Camacho como caras reconocibles pelea junto a un grupo de excepcionales jóvenes por soñar de nuevo sin más armas que el descaro y el talento, una jugada que les mantiene séptimos en la exigente Liga Española, pero a tan solo un punto de Europa y a cinco del 4º lugar. Ilusionarse con objetivos ambiciosos sería lo normal, pero conociendo la historia del club de mi tierra ante todo espero certificar pronto la permanencia. Luego bienvenido sea lo que deba llegar.

Si Europa es un carrusel cambiante cada año Sudamérica no se queda atrás. De hecho los mayores vuelcos suelen vivirse allí. Hoy hace exactamente un año y un día acababa de descender a Serie B Fluminense junto a Vasco da Gama. Por su parte Botafogo regresaba a Libertadores casi dos décadas después. Luego el Fluzão se ganaría el retorno en los despachos, condenando a la Portuguesa al descenso. Vasco puede decir que el camino por el desierto ha tocado felizmente a su fin, pero para el Fogo 2014 ha sido una constante decepción. Se retiró Seedorf, se marcharon a diversos equipos chinos Hyuri, Rafael Marques y Elías, Lodeiro a Corinthians, Dória al O.Marsella, la directiva apartó a jugadores importantes como Edílson, Bolívar o Emerson Sheik y lo que comenzó como un excepcional retorno a la gran competición continental finalizó como un desesperante descenso.

Genuino es también el momento de Racing Club. La Academia finalizó 18ª el Torneo Final tras una pésima performance colectiva, con apenas 4 victorias en 19 encuentros y a 20 puntos de distancia del River campeón. Aquello sucedió a finales de Mayo. Ahora en Diciembre, la llegada de Cocca, algunos cambios en el plantel (regresos de Centurión y sobre todo Diego Milito) y una ola de positivismo y normalidad llevaron a pensar que el equipo podía hacer algo interesante en el Torneo Transición. No quizá pelear por salir campeones, pero sí sentar las bases para ello en un futuro próximo. La sorpresa para todos ha sido la excelente respuesta de un conjunto que está a un solo partido de acabar con 13 años de desgracias, ante su público y contra un rival accesible. Lo que suceda luego si se concreta será un misterio pues el mercado del fútbol tiende a desmontar a los mejores conjuntos sudamericanos para llevarlos a Europa, México o el emergente mercado asiático, da igual la grandeza del club o la exigencia de la Libertadores y la locura de la liga de 30 que se viene en Argentina.

Quizá Racing el domingo sea campeón, quizá Botafogo no tarde demasiado en regresar a la élite y el Málaga acabe alcanzando Europa. Sea como fuere, la experiencia demuestra que los buenos momentos hay que disfrutarlos, porque incluso el barcelonista sufre hoy pese al equipazo que tiene por no funcionar como con Guardiola, y el madridista sufría hasta Mayo por doce años sin la ansiada Décima, o el hasta hace poco intratable Manchester United pasa un año fuera de Europa luchando con Van Gaal por recuperar su senda de grandeza. Disfruten, es solo fútbol, a saber lo que dura la alegría.