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Un día azul

Emelec es campeón del fútbol ecuatoriano

1.507 kilometros separan a Guayaquil de Bogotá, hoy e históricamente las capitales futbolísticas de sus respectivos países, aunque la gloria internacional les sea todavía esquiva. Ayer ambas ciudades volvieron a festejar por dos de sus equipos más representativos, con pocas horas de diferencia y el azul como nexo para dos hinchadas espectaculares.

En la mañana ecuatoriana el Estadio Jocay ubicado en Manta albergaba el encuentro de vuelta de la final entre Delfín, debutante en estas lides, y Club Sport Emelec, uno de los clubes más importantes del país. Con el colchón del 4-2 obtenido en el George Capwell, los emelecistas hicieron valer su mayor grado de experiencia para proclamarse campeones por 14ª vez en su historia (tan solo una menos que Barcelona SC) al imponerse 0-2, dejando al cuadro cetáceo con la miel en los labios. 

De este modo Emelec logra su cuarto título en los últimos cinco años, restableciendo su hegemonía a nivel nacional, si bien deben dar un salto en la Copa Libertadores, su gran asignatura pendiente y en la que varios compatriotas han mostrado su calidad en los últimos años, ya fuera Liga de Quito alzando el título, Independiente del Valle alcanzando la final en 2016 o el gran curso de Barcelona, eliminado en semifinales de la última edición contra el posterior campeón Grêmio.

Por su parte Colombia definía su campeonato con una final a la que llegaron los dos grandes de Bogotá. No era inesperada la presencia de ninguno de ellos, si bien los favoritos eran Júnior y Atlético Nacional, eliminados ambos en cuartos de final.

En un clásico no se regala ni un centímetro
Desde finales de los años sesenta en que el país cafetero comenzó a definir su campeonato en diferentes formatos que implicaban una postemporada (triangulares, hexagonales, eliminatorias) nunca se habían enfrentado en la final, ni si quiera en la Copa Colombia. Era por tanto una cita muy especial para ambos, con su añeja rivalidad una vez más batiéndose por dominar Bogotá y Colombia.

Si bien la cita de la ida se decantó del lado Embajador por un escueto 1-0, la vuelta se disputaría en un Campín hasta la bandera donde pese a ser el hogar de ambos Santa Fe se ha hecho muy fuerte los últimos años. De hecho al descanso ya habían igualado el global gracias a un penalti transformado por Morelo a los 18' de juego, gozando incluso de alguna ocasión para aumentar el marcador. 

Sin embargo Millos no quería dejar escapar la oportunidad de lograr su segundo título en lo que va de siglo tras el obtenido en 2012. Por aquel entonces el cuadro azul rompía una sequía de 24 largos años, así que sabedores de la dificultad que entrañan estas ocasiones ante la gran competitividad de sus adversarios históricos, salieron a darlo todo tras el paso por vestuarios. Así, un gran testarazo de Cadavid ponía el 1-1 en el marcador a los 55 de partido.

A Santa Fe le pesaba la angustia de los minutos, volcándose cada vez más, siendo todo lo directo que podía en busca del tanto salvador, que llegaría al habilitar Pedraza nuevamente a Morelo, cuya gran definición valió el 2-1 en el 83', igualando otra vez el global. Pero aún restaba una bala en el cargador millonario, con balón largo que cayó con fortuna en el lugar idóneo donde Henry Rojas golpeó de volea para lograr un magnífico tanto que significaba la 15ª estrella para Millonarios de Bogotá.


Sampdoria, entre el poder y el querer ser

Torreira festeja su tanto ante la Juventus

La temporada 2017/18 de la Sampdoria está siendo hasta el momento notable. Si el curso pasado finalizaron en un intrascendente 11º puesto y hace dos años finalizaron 15º apenas dos puntos por encima del descenso, actualmente la hinchada de los Blucerchiati vuelve a mostrarse optimista. Tienen motivos para ello: sextos con un buen colchón respecto a su más inmediato perseguidor, el irregular Milan, a cinco puntos de Champions con un duelo pendiente y siendo el 5º equipo más goleador del campeonato.

Hablemos de sus piezas más atractivas: Torreira ha crecido mucho desde que arribase en el verano de 2016, mostrando por él su interés clubes como el Inter. Lo que en principio parecía una tragedia al marcharse el zaguero Skriniar así  como la dupla atacante Muriel-Schick ha sido debidamente restablecido en la retaguardia con Ferrari (Sassuolo) más Strinic (Nápoles) y el colombiano Duván Zapata (cedido por el Nápoles) para la ofensiva, haciendo pareja con un Quagliarella que sigue dando guerra. También las incorporaciones de Gastón Ramírez (Middlesbrough), Verre (cedido del Pescara) o Caprari (Inter), junto a las buenas prestaciones de Praet, Barreto o Linetty conforman un bloque sólido, animoso, más que divertido.

Si fuese hincha de la Samp estaría más que contento... pero también un tanto preocupado. Tras haber seguido su trayectoria en la campaña actual han tenido un par de desconexiones preocupantes que me hacen plantearme lo siguiente: ¿se conforman los jugadores con pelear por clasificar a la Europa League cuando nada les impide luchar por un puesto en Champions? Y una que me inquieta aún más: ¿los mismos jugadores se permitirían desconectar si vistieran la camiseta de una entidad más exigente? 

No estoy diciendo que los Blucerchiati tengan calidad para pelear por el Scudetto (sería maravilloso), pero sí me da la sensación de estar divirtiéndose sin pensar más ambiciosamente. Concentrados son capaces de lo mejor, como vencer con relativa facilidad a Milan y Juventus en el Luigi Ferraris. De hecho en casa cuentan todos sus partidos por victorias, habiendo goleado al Crotone o vencido a un buen Atalanta. Como todo equipo, a domicilio bajan un poco, pero vencieron a la Fiorentina, se llevaron el derby ante el Genoa y plantaron cara al Inter en San Siro, donde cayeron 3-2.

Zapata-Quagliarella, dinamita en la delantera
Aquel día en la capital lombarda perdieron su segundo encuentro del curso. El primero fue un inesperado 4-0 ante el Udinese, si bien cabe resaltar que encajaron tres de los goles desde los 11 metros, amén de haber jugado con 10 hombres más de medio partido por la expulsión de Barreto. Sin embargo lo preocupante de verdad llegó el pasado sábado: Bologna 3 Sampdoria 0, en un canto a la relajación. Un buen conjunto Rossoblu pasó por encima de una Samp irreconocible, desconectada, baja de tensión, que no fue ni la sombra de aquel plantel que unos días antes le pasase el rodillo a toda una Juventus.

He ahí donde radica el quid de la cuestión "¿cómo evolucionará la Sampdoria a lo largo de la temporada?". Al nivel actual sin duda pugnarán entre el 5º y el 7º lugar de la tabla, rondando Europa, con el aliciente de una Coppa en la que el camino se presenta tortuoso (Fiorentina en 8º, seguramente Lazio en 4º, más que probablemente Inter o Milan en semis). Si bajan el pistón apenas tendrán que esforzarse para mantener la categoría, aunque si piensan a lo grande, ¿por qué no jugar siempre como aquella noche en San Siro o la reciente tarde ante los campeones?

Si la Samp quiere, quizá pueda ser. Empero, no podrá alcanzar cotas más altas si no quiere intentarlo. Caer como en el Renato Dall'Ara no debe ser una opción. El camino que conduce al éxito, aunando trabajo al innegable talento que poseen, ya lo conocen.

Gracias, Ernesto


Alabado sea Ernesto Valverde. Es tan sencillo a la par que poco habitual lo que hizo anoche en las declaraciones posteriores al Valencia-Barcelona que fastidia que esta no sea una tónica más frecuente entre los protagonistas del juego. Valores, educación y normalidad quedaron reflejados en las palabras de alguien que siempre se ha mostrado tanto cauto como respetuoso. 

Que los clubes grandes son generalmente más favorecidos no da lugar a debate. Repasemos la historia del fútbol, donde caben conspiraciones (excepcionalmente alguna cierta, sí) y lamentos de los no tan grandes que son los verdaderos desfavorecidos, ya sea por la presión popular, por el qué dirán, porque les aprieten a los trencillas desde arriba o por algo tan sencillo como que si un equipo ataca más lo más normal es que se equivoquen en mayor cantidad de ocasiones a su favor. Que de todo hay, por supuesto, pero suele ser así mal que nos pese a la mayoría.

Lo que no es tan común es que todo un técnico de uno de los clubes más importantes del mundo acabe de un plumazo con las estériles polémicas que abarrotan los programas de cotilleos alrededor del fútbol, en los que rara vez se habla de deporte, lanzando además un guiño conciliador que viene a decir: "sí, hoy nos han perjudicado, pero ante el Málaga nos vimos beneficiados de una acción igualmente determinante. Es parte del juego". 

Ante personas/profesionales de este calado solo cabe decir lo siguiente: gracias por dignificar el fútbol desde dentro.

Negro sobre blanco: desmitificando eliminatorias mundialistas

No way, USA.
Aún falta más de medio año para el Mundial de Rusia 2018. Apenas diez días nos separan del ansiado sorteo, al que recibiremos con angustia, alegría, esperanza o una mezcla de todas ellas. Y nos faltará Italia, como también Holanda, Chile y Estados Unidos que completan el poker de inesperados desdichados. No anduvo lejos Argentina de unirse a tan desolador club, en peligro durante meses, mas salvado por su genio el último día cuando más fea pintaba la situación.

Solo Sudamérica se libra del drama que viven las otras regiones futbolísticas a la hora de preparar sus torneos continentales de selecciones. La Copa América fue pionera, naciendo hace ya 101 años, disputándose hasta hace muy poco cada dos años, a veces incluso con torneos en años consecutivos. Para felicidad de los alegres pueblos de aquellas latitudes nunca tuvieron que batirse en farragosas eliminatorias para dilucidar quienes disputaban la fase final, permitiéndose incluso invitar de vez en cuando a rivales como México o Japón. 

En cambio en el resto del mundo sí hubo que lamentar siempre bajas ya fuera para clasificar a los torneos regionales o para la máxima competición global. En este momento me van a permitir el eurocentrismo, pero la falta de tiempo disponible para escribir junto a mi mayor conocimiento de las desgracias futbolísticas de mi continente me permitirán elaborar un mejor artículo si solo me ciño a la Vieja Europa (aderezada con algunos desastres mundialistas). 

Desde hace mucho tiempo se sostiene que las eliminatorias sudamericanas camino al Mundial son las más difíciles. Yo puntualizaría: son las más parejas, haciendo de cada visita una trampa e incluso teniendo que cuidarse uno en casa de no perder puntos que luego cuesta recuperar por un camino lleno de piedras. Sin embargo perder 3, 4 o 5 partidos no exime a un combinado sudamericano de clasificarse. Sin ir más lejos Uruguay o Colombia lo han logrado con 5 derrotas cada una, sumando una más Perú, que entró al vencer la repesca mundialista a Nueva Zelanda.

Cualquiera te hace daño en Sudamérica, pero si puedes perder un tercio de los partidos, sabiendo que al menos el 40% clasifica directamente (con un 10% más que probable ante la superioridad de nivel respecto a las confederaciones con las que se enfrentan en repesca), entonces ya no son taaaaaaan duras. De hecho para mi personalmente son mis favoritas, las más bonitas y divertidas, pero no hay más que ver que una pésima Argentina ha entrado y una Perú desahuciada tras los primeros encuentros también tuvo tiempo para remontar.

¿Qué sucede en el resto de lugares? En CONCACAF los grandes lo tienen casi hecho. México estuvo a punto de patinar a lo grande camino de Brasil 2014. Inexplicablemente, más aún viendo el pobre nivel de Honduras, la selección de EEUU no fue capaz de finalizar el Hexagonal entre los cuatro primeros lugares, superando en la tabla únicamente a Trinidad & Tobago. Y créanme, al igual que sucede con Italia, tenían mimbres de sobra para haberse clasificado incluso con ciertos apuros.

Dureza africana: Egipto regresará a un Mundial tras 28 años ausente

África tiene las eliminatorias más salvajes. Primero hay que superar varias rondas a modo de copa para las selecciones con peor coeficiente. Las supervivientes entran a una fase de grupos con las más poderosas, llegando tras la criba a una fase final con 5 grupos de 4 equipos cada uno. Ahí solo el campeón de grupo irá al Mundial. Este año se han quedado fuera Camerún, Argelia, Ghana o Costa de Marfil. Los dos primeros coincidían en su grupo con Nigeria, vigente campeona continental. Ningún sistema clasificatorio es tan áspero, largo y duro como el africano, de lejos el más difícil.

En Oceanía la cosa es más amable, sobre todo si eres Nueva Zelanda. Salvo trastazo de proporciones bíblicas vas a ganar la zona a Islas Salomon, Nueva Caledonia o Tahití. Luego tocará enfrentarse a un rival de otra confederación que sí o sí tendrá más nivel, si bien los kiwis, ya acostumbrados a partir en desventaja, han ganado su cruce más de una vez. De hecho en el Mundial de 2010 se marcharon invictos de su grupo, siendo los únicos en lograrlo en la magna competición.

Asia es parecida a África, aunque varía al final. Dos grupos con 6 selecciones cada uno, obteniendo billete las dos primeras, con las terceras de grupo luchando entre sí por dilucidar cual irá a la repesca intercontinental. Japón, con su fútbol dinámico y aseado, siempre entra, así como Korea del Sur. No suele fallar Australia, aunque esta vez se comprometió en exceso, logrando Arabia Saudí regresar e Irán asentarse como potencia emergente. Uzbekistán anima, siendo un constante quiero y no puedo, aunque queda espacio para agradables sorpresas como Siria, a la que un poste separó en los instantes finales de apear a los aussies.

Por último la zona UEFA. La fácil, dicen mis muchos y buenos amigos latinoamericanos, especialmente los del sur. Argumentos a favor de ellos, aparte de los arriba expuestos (cada estadio es difícil, no hay rival sencillo), está el hecho de las muchas plazas de las que goza Europa. Empero, no suele valorarse que cada sorteo es una trampa: puedes tener la suerte de caer en un grupo plácido, o más bien un tormento en el que aparte de tu equipo haya otro potente y una o dos selecciones que  potencialmente tengan una buena generación. 

Suecia 1 Italia 0. Se mascaba la tragedia azzurra.
Sin ir más lejos Holanda, semifinalista en el pasado Mundial, finalizó tercera de grupo tras Francia (que llegó a empatar en casa ante Luxemburgo) y Suecia. Incluso Bulgaria llegó a estar por delante suya mediada la eliminatoria al derrotarles en Sofía, quedando a tan solo un punto del segundo lugar. Tema aparte es la crisis de talento neerlandesa, como también el dificilmente irrefutable hecho que un grupo con un cupo de clasificación directa y otro para repesca con tales acompañantes es una trampa, sin soslayar el hecho que aún así la Orange debió ser al menos segunda, toda vez que Suecia es un buen equipo, pero tampoco es precisamente la mejor hornada de su historia.

Gales, semifinalista en la pasada Eurocopa, finalizó tercera en un grupo muy homogéneo con Serbia, la República de Irlanda y Austria. Lo que quizá para un hincha argentino suene a chiste, para un chileno o paraguayo no lo sea tanto. Islandia obtuvo su primera clasificación por delante de la talentosa Croacia, dejando fuera nada menos que a Ucrania y Turquía. Otra participante en Brasil 2014 fue Bosnia, eliminada como tercera por detrás de Bélgica y Grecia.

¿Y el caso más llamativo? Vamos con Italia. Personalmente creo que tienen jugadores de sobra para armar un plantel más que competitivo, por supuesto para haberse clasificado sin problema. El sorteo les jugó una mala pasada toda vez que España ha remontado el vuelo con Lopetegui (España, por cierto, quedó junto a Francia recientemente en otra fase de grupos, para que vean lo que puede complicar la vida un sorteo), aunque lo que más dañó a la Azzurra fue la mala decisión de Tavecchio, presidente de la FIGC, que otorgó los mandos a Ventura. 

El técnico nunca dio con la tecla, jugando Italia objetivamente mal, sin necesidad de entrar en debates estéticos. Quiso la fortuna, o no, que les cayese el rival más complicado de aquellos posibles para la repesca. Con todo, la nómina transalpina es mejor, si bien nunca lo mostraron en tierras nórdicas ni lo plasmaron en el marcador en un San Siro abarrotado para evitar la tragedia. 60 años después habrá un Mundial sin Italia, siendo Suecia 1958 y 1992 las veces anteriores que no habían acudido a una gran cita, tratándose de Mundial y Eurocopa respectivamente. Queda por tanto Suecia instaurada como bestia negra, quedando también en el recuerdo el brillante gol con el que Ibrahimovic les noquedó en la Euro 2004.

Ronaldo Nazario, por siempre campeón en nuestros corazones
Llegados a este punto, recordemos que en los cuatro Mundiales disputados en este siglo tan solo 4 veces una selección sudamericana estuvo presente, por 12 de Europa y una de Asia. De hecho en 2006 los cuatro lugares correspondieron a combinados europeos. Además, tenemos que remontarnos hasta 2002 para encontrar al último campeón procedente de aquellas latitudes. Esto se puede ver desde varias ópticas, pero todas confluyen en lo mismo: el nivel competitivo en Europa es superior, entre otros factores, sino el principal, porque sus ligas más poderosas atraen a lo más granado del talento internacional (y el nacional permanece), permitiendo al jugador local competir con y contra los mejores, mejorando su nivel y competitividad, una desigualdad que desgraciadamente ha rebajado el nivel de los clubes sudamericanos como llevamos años comprobando en Intercontinental/Mundial de Clubes.

Así pues, he aquí mi valoración en dificultad del nivel de las eliminatorias: 

ÁFRICA > EUROPA > SUDAMÉRICA > ASIA > CENTRO-NORTEAMÉRICA > OCEANÍA

Antes de que mis amigos sudamericanos se me lancen al cuello les recuerdo lo expuesto anteriormente. De este lado del charco, el equivalente a Brasil o Argentina (Italia o Alemania) puede caer en un grupo muy comprometido. Por su parte si buscamos un similar a Paraguay, Perú o Colombia vemos como la dos veces finalista del Mundial y una vez campeona de Europa en 1976, República Checa, fue tercera en su grupo. Hungría, también dos veces finalista, tampoco fue más allá del tercer lugar. Holanda, otras 3 veces finalista y campeona de Europa en 1988, eliminada al igual que checos y húngaros. Austria y Escocia, potencias antaño: fuera. Turquía, Bulgaria o la Grecia campeona de Europa en 2004, sin Mundial. 

No, Europa no es fácil ni siendo una leyenda del balompié. Que se lo digan a Italia.

Campeones habituales

Con la llegada del frío las ligas de los países nórdicos que se disputan en el año natural van llegando a su fin, ya han terminado la Veikkausliiga finlandesa y Allsvenskan sueca, mientras en la Eliteserien noruega faltan dos jornadas pero ya se conoce al campeón. Y en las tres ligas hay algo en común, el campeón ha sido el de casi siempre.

En Finlandia el HJK Helsinki no ha dado opción a nadie, después de ganar siete Ligas seguidas entre 2009 y 2014, en los dos últimos años fueron terceros en 2015 con el SJK campeón y en 2016 acabaron segundos con el IFK Mariehamn llevándose el titulo. Este año salieron decididos desde el principio a recuperar el cetro nacional y han arrasado sacando 20 puntos al segundo clasificado. Ni siquiera notaron la salida en verano de su gran goleador el colombiano Alfredo Morelos que se fue al Rangers, pero Pelvas, Mensah y Valencic mantuvieron un buen ritmo goleador.

Para redondear su gran temporada nacional además vencieron en la Copa al ganar en la final al SJK por 1-0. Su temporada europea fue más pobre, tras eliminar en primera ronda de la Europa League al Connah’s Quay Nomands galés, cayó en segunda ante el Shkendija macedonio. El HJK suma 28 títulos de Liga y es el gran dominador histórico del futbol finlandés.

La Allsvenskan fue durante varios años quizás la liga más abierta de Europa, entre 2005 y 2011 tuvo hasta siete campeones diferentes hasta que el Elfsborg venció en 2012. A partir de entonces el Malmö ha vencido cuatro de las últimas cinco ligas, solo el Norrköping pudo romper su hegemonía en 2015. Al Malmö le sobraron tres jornadas y acabó con siete puntos de ventaja sobre el AIK. Sin duda los azulones tienen la mejor plantilla de Suecia, y sin hacer una temporada excesivamente brillante han ganado con cierta comodidad la Liga. Christensen, Tinnerholm, Lewicki, Rakip y Berget fueron algunos de sus jugadores más destacados. Tuvo alguna baja importante en verano con las salidas del peruano Yotún, Pa Konate y Cibicki, pero se reforzó bien con Dahlin, Sarfo y Strandberg.

Su gran lunar este año fue la eliminación en segunda ronda de la previa de la Champions League ante el Vardar Skopje, que luego se ha mostrado como un equipo muy débil en la fase de grupos de la Europa League. Ya son 23 títulos de Liga para el Malmö que como gran objetivo para la temporada próxima será mejorar su campaña europea, donde en la 2014/15 y 2015/16 jugó la fase de grupos de la Champions que le ha dado una clara ventaja económica sobre el resto de rivales suecos. Como curiosidad comentar que fue Zlatan Ibrahimovic (ex jugador del club) quién hizo entrega al Malmö del trofeo de campeón de la Allsvenskan.

Otro equipo habituado a levantar copas de campeones se ha llevado la presente edición de la Liga noruega, a falta de dos jornadas el Rosenborg se ha adjudicado su 25ª Liga, la tercera consecutiva. La derrota este sábado del Molde por 0-1 ante el Kristiansund le daba el titulo al Rosenborg antes de jugar su partido de la jornada 28, el domingo perdió por 2-1 ante el Aalesund con la resaca del nuevo campeonato cosechado. Mención especial para la temporada del veterano delantero danés Nicklas Bendtner que es actualmente el máximo goleador de la Eliteserien con 18 goles, el ex del Arsenal ha encontrado un buen acomodo en el campeón noruega tras un más que discreto paso por el Nottingham Forest.

En la Copa local fue eliminado en cuartos de final por el Valerenga pero en Europa ha tenido un camino bastante positivo este año. En la previa de Champions League eliminó al Dundalk para caer posteriormente ante el Celtic por solo un gol de diferencia. Y en el play-off de Europa League se cargó sorprendentemente al Ajax que era el actual subcampeón de la competición. En la fase de grupos es tercero con cuatro puntos y mantiene alguna remota posibilidad de clasificarse en un grupo con Zenit y Real Sociedad como favoritos y el mencionado Vardar que está eliminado.

Latió América

Lleva la gloria cosida a la bota
Tras dos días encamado con fiebre mereció la pena levantarme a la una de la madrugada. Faltaba media hora para que comenzase la jornada más emocionante en años a lo largo del continente americano, ocho encuentros relevantes en CONMEBOL y CONCACAF para definir un total de 4 cupos y dos repescas. Mucha ilusión en juego, aunque también bastante tensión. Vamos a ello.

En España es la 1:30 de la madrugada. Comienza la CONMEBOL. Apenas han transcurrido unos segundos cuando llega el primer sobresalto: gol de Ecuador, para mayor desesperación argentina. La albiceleste necesitaba vencer para tener opciones de clasificar, o al menos no perder para conservar alguna opción de repechaje. Pronto Messi acabó con las especulaciones, dándole la vuelta con dos goles muy suyos. El encuentro era puro descontrol, entre la altura de Quito, los nervios, los errores clamorosos de la zaga local, el nulo aporte del medio campo albiceleste... entre todo ese caso reinaba Messi.

Mediada la primera parte toda la emoción se la estaba llevando el Ecuador-Argentina, hasta que llegó la sorpresa en Montevideo. Gol en propia meta de Uruguay, que nos dejaba perplejos a todos ya que caía en casa ante Bolivia. Brasil era más que Chile pero no concretaba, mientras las ocasiones se sucedían en el Paraguay-Venezuela, si bien nadie atinaba con el arco. Por su parte el Perú-Colombia transcurría a un ritmo más lento, sin molestarse entre ellos ya que calculadora en mano ambos podían salir beneficiados. Y empata Cáceres para Uruguay. Y le da vuelta Cavani, devolviendo la calma y la normalidad al Centenario charrúa.

Al descanso Argentina estaba dentro, así como Uruguay y Chile, con Colombia en puestos de repechaje. Brasil llevaba varias jornadas clasificada. A esa hora hacía 15 minutos que había dado comienzo la zona CONCACAF, donde lo normal era que Estados Unidos mantuviera la plaza con la que comenzaba la jornada, mientras Panamá y Honduras tenddrían que batirse ante dos selecciones mejores para optar para el repechaje. Empero, la noche dio muchas vueltas, tantas que todos estuvieron alguna vez en cada una de las situaciones.

Mientras Sudamérica tomaba aire, en el Caribe se dirimía el futuro del gigante norteamericano. A los 17' Omar González anotaba en propia meta, poniendo a Estados Unidos en serios aprietos. Simultáneamente Oribe Peralta marcaba para México en Honduras, mientras Panamá se mostraba impotente ante una Costa Rica superior. No sería hasta el tramo final de la primera parte cuando se precipitarían los acontecimientos. Mientras Trinidad & Tobago ponía el 2-0 contra USA, Honduras lograba empatarle a México, si bien la alegría le duró poco a la H ya que el Tri volvió a anotar por medio de Carlos Vela. Además Costa Rica abría el marcador en Panamá por medio de Venegas. Pese a su desastrosa noche, USA permanecía dentro.

USA sufría ante una motivada Trinidad & Tobago

EL CULMEN
Restaban 45' por delante para finalizar un trabajo que comenzó en octubre de 2015. El primer grito desgarrado llegó en el Allianz Parque de São Paulo, donde Paulinho puso en franquía a Brasil ante una Chile a la que nada le salía, pues acto seguido Gabriel Jesús puso el 2-0. Inmediatamente James Rodríguez golpeaba con la derecha un balón suelto en el área, colocándola junto al poste para alegría de los colombianos desplazados a Perú, que ya casi palpaban el cupo directo a Rusia. Poco después, Luis Suárez ponía tierra de por medio ante Bolivia, mientras Messi podía con todo para certificar con su hattrick la clasificación de Argentina en Ecuador.

Parecía complicado que con la inspiración de Messi se le pudiera complicar el duelo a la albiceleste. Ecuador ha bajado muchos enteros en los últimos meses (acumulaba 6 derrotas consecutivas antes del duelo de ayer), se mostraba desorganizada, tímida, por no hablar de una defensa vergonzosa para tratarse de un combinado nacional. Así pues, todo quedaba resuelto en Quito, restando por saber si los otros resultados empujarían a Argentina al repechaje o les permitirían el acceso directo, cosa bastante probable dado el desarrollo de los otros encuentros.

Si bien Uruguay se divertía a costa de Bolivia (vencieron 4-2, clasificándose), en el Defensores del Chaco el encuentro era un constante ida y vuelta en ambas áreas. Paraguay necesitaba ganar pues tenía opciones serias de repechaje, mientras Venezuela, ya inmersa en el proceso de las siguientes eliminatorias, mostraba una seria y peligrosa predisposición a amargarle a los guaraníes como ya hiciera a Colombia, Argentina y Uruguay en los tres duelos precedentes.

Perú era un quiero y no puedo. Eso sí, si bien habían sido el peor equipo en primeras partes en toda la eliminatoria, además de haber sumado únicamente 4 puntos tras las 7 primeras jornadas, había que tener en cuenta que los de la franja no son una selección que se rinda fácilmente. Poco a poco comenzaron a generar ocasiones, hasta que una falta en la frontal del área permitió a Guerrero igualar el encuentro para algarabía de la hinchada peruana que colmaba el Estadio Nacional de Lima. Ello espoleó a los hombres de Gareca, que sabían que pese a la derrota parcial de Chile algún tanto de estos podía alterar el global y dejarles fuera.

Paolo Guerrero, titán peruano
Pero la bicampeona de América no estaba para muchos trotes. Frustrados, golpearon varias veces a destiempo a sus adversarios brasileños. ¿Fútbol? Poco aportó La Roja, que lanzada en un ataque a la desesperada dejó solo el arco, factor que aprovechó Gabriel Jesús para sellar un 3-0 que coronaba a Brasil como indiscutible rey de las eliminatorias sudamericanas, situándose como uno de los favoritos para el Mundial. Lamentablemente Chile despidió a su mejor generación antes de tiempo.

Pese a la derrota chilena todavía se mantenía la tensión en Lima. Un gol paraguayo hubiera permitido a éstos adelantar a Perú, pero no lograban atinar ante la portería venezolana. La Vinotinto, por su parte, comenzó a generar opciones claras de gol, terminando por definir Yangel Herrera el definitivo 0-1 que enterraba las esperanzas paraguayas. Así, Perú y Colombia firmaron las paces con un 1-1 que permitía a los locales ir al repechaje (jugarán ante Nueva Zelanda) mientras los cafeteros irían directamente a Rusia.

La derrota queda para Paraguay y Chile, que tendrán tiempo para reflexionar. Pero no serán los únicos, pues otro cataclismo tuvo lugar pocos minutos después en la CONCACAF. Nada más comenzar los segundos tiempos un golazo de Pulisic hacía pensar que USA remontaría ante T&T. Sin embargo sus rivales no iban a esperar sentados. Con escasos segundos de diferencia, Honduras volvía a empatarle a México mientras Panamá igualaba merced a un gol que nunca fue. Esto hacía temblar a los norteamericanos, que si no eran capaces de empatar su duelo podía verse abocados a perder su plaza directa si hondureños o panameños lograban imponerse a sus rivales. O incluso quedarse fuera del repechaje.

Seamos serios: podía suceder, pero era harto improbable. Hablamos de Estados Unidos, cuyo fútbol y liga local crecen cada año, son los vigentes campeones de su Confederación, además no faltan a ninguna cita mundialista desde 1986. Pero en fútbol a veces la realidad supera a la ficción... Un gol de Quioto ponía por delante a Honduras frente a México, situándoles en Rusia en esos momentos. Faltaba media hora, costaba no imaginar una reacción norteaméricana, pero los hombres de Bruce Arena se mostraban impotentes, sin alma ni ideas.

México bajó el ritmo. Ya clasificados desde hacía tiempo, a nadie en el país azteca le iba a doler que una derrota de los suyos hiciera sufrir a Estados Unidos. Así pues, Honduras podía dar por seguro su triunfo. ¿Y en Panamá? Desordenadamente, llevados por la pasión, sin demasiado fútbol pero con todas las ganas del mundo, los 'Canaleros' empujaban a una Costa Rica que tampoco puso todo el ímpetu del mundo. USA palidecía intentando lograr un gol que les salvase de la debacle, pero el verdadero terremoto llegó en los compases finales del Panamá-Costa Rica: balón largo que peina Tejada, llegando para que Román Torres empalme un disparo imparable que significó la primera clasificación de Panamá para un Mundial en toda su historia. Honduras fue al repechaje, mientras Estados Unidos se sumía en la hecatombe.